domingo
A Lorena
Un escritor sufre de vez en cuando la ausencia de la musa, cosa que complica en el apuro de la producción, invención o parto de un escrito como Daniel solia llamarle; Daniel había aprendido a “manejar dicha situación con el paso del tiempo, sabia que en algún momento a mitad de la noche, en un colectivo de vuelta a casa, o hasta en baño alguna idea vendría asaltándolo de pronto con una historia inventada, robada o de su propia vida y con la musa susurrándole al oído dejaría impresa en un papel de su vieja Olivetti M40 que se negaba a dejar y perturbaba el sueño de los vecinos, debido a esa extraña manía de escribir de noche, manía que debió dejar por las múltiples amenazas nada pacificas de doña Francisca Ventura.Daniel por razón de fuerza mayor (la vieja histérica) escribía en una libreta y transcribía de día así no jodía tanto, esta libreta la llevaba a todas partes y cuando le preguntaban si la ausencia había sido un poco mas prolongada de lo habitual el bromeaba con que en verano las musas se tomaban vacaciones y las que no lo hacían eran muy pocas y por esa razón cobraban caro.Una noche volviendo de un bar observo la luna, tuvo la impresión de que ella también lo observaba, tuvo la extraña sensación de no haber visto la luna nunca, no de esa manera; era la misma luna de siempre, pero a el le lleno esa sensación que tiene un recién nacido, esa de irse descubriendo y quedar fascinado y un poco obsesionado con su nuevo descubrimiento, entró a su edificio con la impresión de sentirse aun observado, si bien Daniel rayaba la locura esta sensación le parecía demasiado. Algún tipo de paranoia pensó, delirio de persecución, pero se vio obligado a salir a la terraza y buscar la luna y “hacerle compañía” paso el resto de la noche observándola vio con atención su movimiento la siguió con un vino tinto en la mano y un cigarrillo en la otra.Subió a la azotea del edificio a terminar el curso cuando le gue imposible hacerlo desde el balcón, el sol hizo su anuncio con una leve luz que opacaba esa luna llena y sintió que ella se despedía de el.Bajó y en la cama no dejaba de sentir una atracción un tanto enferma por la luna apartir de ese momento sintió que habñia estado para el toda la noche, lo comparo con un baile de seducción que lo tenia enamorado, si enamorado, ese sentimiento que se tiene por las mujeres le quebró la cabeza todo el día. Despertó a eso de las veinte un poco desconcertado, eso de no saber un sueño o una realidad, ya le había pasado antes como esa vez que soñó con una moto BMW antigua con asiento de madera y salio para verificar si era verdad o sueño.Con la incertidumbre salio al balcón a fumar y ahí estaba, de frente a el como esperándolo resplandeciente mas de lo habitual -¿Cómo me puede observar si no tiene ojos?- sintió que algo se desequilibraba en su ya retorcida mente, sin embargo fue llenándose de paz y entre mas la observaba mas atrapado, repitió la rutina de la noche anterior, pero esta vez dejo el vino para no tener influencia alguna y aceptar que era parte del alcohol Tida esta locura, la cosas se complico al “despedirse” sintió primero una nostalgia profunda como cuado se añora lo querido y luego sonrío una leve caricia en su boca; -ahora si perdí completamente la razón- pensó para el, esa nostalgia se tiene por una mujer, quizá por una amigo que se fue lejos y se extraña, pero por la luna era locura y no hace falta ser facultativo para saberlo o diagnosticarlo. Volvió al departamento, la vieja Francisca lo observo -¿Quién es?- preguntó esbozando una sonrisa un tanto macabra, típica de vieja chusma y oídos ansiosos de tener algo para hablar en la panadería del gallego ;- ¿Quién es quien?- le preguntó Daniel, discúlpeme pero no entiendo de que me habla -¿Quién es la que te tiene con esa cara de bobo?- esa mirada y esa sonrisa son típicas de alguien enamorado tonto –nadie- respondió Daniel sintió su preocupación crecer tanto como su locura, se sentó frente a la Olivetti y sin pensarlo escribió un especie de poema con prosa algo antigua y fuera de lo normal, Daniel escribía cuentos, historias pero no poemas y menos algo tan anticuado; cuando terminó de escribir puso sus manos como quien reza y mientras mordía la uña del dedo gordo izquierdo se sintió enamorado, se fumo dos cigarrillos y se quedó dormido, el teléfono sonó toda la tarde pero no lo escucho, o quería ignorarlo sabiendo que era su mejor amigo Roberto Araujo, no quería enfrentarlo y tener Kee contarle su “nuevo amor” ¿Quién iba a entender que pensaba estar enamorado de la luna? Seguro lo llevaría directo al psiquiátrico. Ante la insistencia se excusó con Roberto acusando un fuerte resfrío y no quería contagiar a nadie.Observo todo el plenilunio completo y cada noche era una experiencia diferente, esas mismas que tiene las personas “normales cuando se enamoran de personas “normales.Se preparaba para su encuentro llevando lo que por las mañanas escribía y se lo leía a ella esperando su aprobación y la debida retribución, la luna le sonreía tímida y con vergüenza para cualquiera seria una locura, pero Daniel recordaba las palabras de filosofo, esa que decía “si es mas loco el que piensa o el que mira la luna” dejó de pensar tanto y acepto su amor por la luna, poco importaba lo que pensaran si el era “feliz” esa palabrita feliz, ambigua, efímera, cambiante, dependiente de situaciones, de momentos o estados de ánimo, ánimo estado que había cambiado en Daniel; sentía como su motivación era movida, como su musa lo inspiraba, por primera vez sentía que no escribía para editores o lectores, escribía para quien ocupaba el espacio destinado al amor, auque esta fuera la luna.Después de un mes de excusas se le terminaron las enfermedades y se reunió con Roberto, que además de ser su amigo era su editor, llegó con sus escritos, unos cuentos donde disfrazaba de mujer a su luna y la llamó Lorena – ahí tenés un libro, a Lorena es el titulo-Roberto ojeó los cuentos -¿no es muy temprano para que las musas vuelvan de vacaciones?- la pregunta Roberto era porque la productividad de Daniel era siempre de mitad de otoño hasta finales de invierno, Daniel sonrió sintiendo la complicidad de la luna sentado en la terraza de un bar,- no preguntés, léelo y me contás, en un mes lo termino- y se levanto excusando un compromiso, para Daniel la luna aunque lejana caminaba con el, a su lado su “locura” era un poco mas grave cuando hablaba con ella mientras iba en la calle y las personas normales que se acompañan de otras personas normales, lo observaban, se burlaban, algunos lo veían con algo de lastima , sabido es de todos que un escritor siempre bordean la locura un poco mas que el resto de las personas (normales); pero la realidad, al menos la de Daniel era que poco le importaba, el era feliz. Y de nuevo esa palabrita tan frágil, feliz.A Lorena fue el mejor libro que Daniel había escrito, no solo por las ventas sino por la satisfacción que le daba escribir, lo escribió no con un musa de alquiler, Lorena era su musa, quizá era el hecho de que esa musa tenia nombre, quizá era que la musa era suya, quizá.Para Daniel los cráteres de la luna era pecas, otras noches un vestido con lunares; y otras era una sonrisa poblada. De vez en cuando le saltaban las dudas a Daniel ¿Qué era el amor?, ¿Podía enamorarse así de la luna? ¿Era su necesidad de amar lo que lo llevo a encontrar en la luna la idealización de la “mujer perfecta”?; Quizá pensar o cuestionar era la locura, entendía (por llamarle así) las limitaciones de distancias, de lejanía y de ausencia de su particular amorío. Paso de la felicidad a la paz, dormía sintiendo la compañía de Lorena, lloro con ella, guardo sus lágrimas y las hizo un cuento, velo su sueño.Daniel cerró sus ojos por última vez una noche de luna llena, para algunos la pena de un amor imposible apago su vida, para los que sabían su amor y locura que solo el paso para que su alma se iluminara y se convirtiera en el halo que rodea a la luna en un abrazo eterno
jueves
tu noche no es mi noche
tu noche no es mi noche, tu noche y mi noche son noches distintas aunque sea la misma luna que nos mira.
Tu noche es risas ahogadas en tragos amargos de mentiras que sostienes con verdades que inventas en el mismo momento que mientes, tu noche es ese pañuelo de amargura que guardas en el velador junto a tu cama que entibia la humedad del cuerpo que no es tuyo ni es mío.
Tu noche es noche y la mía es día porque vivir de noche es día para los que morfeo visita con brazos de Venus del Milo sin brazos, y sin piernas, y porque el reloj así lo dijo.
Tu noche es ausencia (la mía) mi noche es presencia (la tuya).
Tu noche es noche de bodas y tu luna luna de miel mi noche es cuarto menguante en cuatro paredes olor a tabaco y una maquina de escribir
Tu noche es risas ahogadas en tragos amargos de mentiras que sostienes con verdades que inventas en el mismo momento que mientes, tu noche es ese pañuelo de amargura que guardas en el velador junto a tu cama que entibia la humedad del cuerpo que no es tuyo ni es mío.
Tu noche es noche y la mía es día porque vivir de noche es día para los que morfeo visita con brazos de Venus del Milo sin brazos, y sin piernas, y porque el reloj así lo dijo.
Tu noche es ausencia (la mía) mi noche es presencia (la tuya).
Tu noche es noche de bodas y tu luna luna de miel mi noche es cuarto menguante en cuatro paredes olor a tabaco y una maquina de escribir
mira si fueramos iguales
Mira si fuéramos iguales, compartiríamos el mismo gusto por el color morado, tomaríamos leche por las mañanas o simplemente un te sin azúcar.
Si fuéramos iguales compartiríamos la pasión por river plate, los escritos de Julio Cortazar o veríamos sex and the city los domingos por la noche, compartiríamos el gusto por la comida agridulce o bien condimentada.
Si fuéramos iguales yo encendería dos cigarrillos en lugar de fumarme uno clandestinamente, si fuéremos iguales hablaríamos las mismas cosas, pensaríamos lo mismo, si fuéramos iguales comeríamos una sopaipilla de la calle, o torta frita
Vestiríamos los mismos colores y comprar un regalo seria mas sencillo
Si fuéramos iguales nos consumiría la rutina, seria recorrerme a mi en una caricia, seria besar la imagen del espejo, hablarme a mi mismo en un eco espantoso de repeticiones de mis mismas palabras y pensamientos, y yo, viviría conmigo y vos con vos.
Si fuéramos iguales, nos perderíamos la aventura de conocernos diariamente, eso de ir descubriendo lo diferente, y nos privaríamos de ver algo nuevo.
Si fuéramos iguales seria obsesivamente aburrido no estar atento a lo diferente, por eso que bueno que lo único que tenemos en común es este amor enfermo que nos mantiene atados con el deseo de llegar a viejos diciendo con asombro aun no término de conocerte.
Si fuéramos iguales compartiríamos la pasión por river plate, los escritos de Julio Cortazar o veríamos sex and the city los domingos por la noche, compartiríamos el gusto por la comida agridulce o bien condimentada.
Si fuéramos iguales yo encendería dos cigarrillos en lugar de fumarme uno clandestinamente, si fuéremos iguales hablaríamos las mismas cosas, pensaríamos lo mismo, si fuéramos iguales comeríamos una sopaipilla de la calle, o torta frita
Vestiríamos los mismos colores y comprar un regalo seria mas sencillo
Si fuéramos iguales nos consumiría la rutina, seria recorrerme a mi en una caricia, seria besar la imagen del espejo, hablarme a mi mismo en un eco espantoso de repeticiones de mis mismas palabras y pensamientos, y yo, viviría conmigo y vos con vos.
Si fuéramos iguales, nos perderíamos la aventura de conocernos diariamente, eso de ir descubriendo lo diferente, y nos privaríamos de ver algo nuevo.
Si fuéramos iguales seria obsesivamente aburrido no estar atento a lo diferente, por eso que bueno que lo único que tenemos en común es este amor enfermo que nos mantiene atados con el deseo de llegar a viejos diciendo con asombro aun no término de conocerte.
Capitulo 2 (El espejo)
Necesitamos llamar las cosas por nombre por las mismas inseguridades típicas del ser humano, esa curiosidad metafísica de querer conocer el origen de todo, el porque de todo, y el nombre de todo, y ahí nos ves desde niños poniendo en aprietos a los padres preguntando cuanta idiotez se nos viene a la mente, pero en materia de amor, ahí si que tenemos dudas y todos somos sin excepción alguna curiosos e ignorantes, y lo peor vulnerables. Si, es que nadie se escapa de eso, eso que alguien llamo el mal que padecemos todos los humanos, eso no es mas que... una perdida de tiempo, para que sigo leyendo esto que es una perdida de tiempo, cuando perfectamente se que es lo que para nosotros dos fue el amor, o lo que llamamos amor, no fue acaso un mero espejo cargado de repeticiones, no fue mas que verme a mi mismo, esa imagen que a diario veo frente a mi solo que del lado opuesto de lo que la gente ve, no fue mas que un puro reflejo de sensaciones, frases, palabras y gestos, porque en cada momento podía escuchar como un eco que resonaba en mis oídos las palabras que había dicho yo antes, quizá un día atrás, quizá esa misma tarde, quizá toda la vida, siempre volvían, era verme a mi mismo en cada gesto, cada beso, cada sensación en la que nos íbamos hundiendo, y yo pretendía no ver para no creer aunque no era necesario pues las palabras iban y venían como un boomerang que partía de mi boca y morían en mis oídos, e ignoraba en mi razón para no creer que tarde o temprano el espejo otra vez frente a mí me mostraría que la realidad y la verdad no se pueden callar ni negar porque la razón siempre es mas fuerte, y ahí va de nuevo, como ponerme frente a una grabadora a poner mis palabras en vos, para que vos me las repitieras presionando el Rec. en una charla que yo iniciaba y Play en otra que vos terminabas, y hacías de tu autoría las bromas, las frases, todo, y verte a vos frente a mi no era mas que una representación de lo que yo intentaba huir para no atreverme a ver quien era yo mismo, pero que vos te encargabas de hacerlo como un espejo con la imagen que yo intentaba maquillar y que vos en tu ingenuidad me ponías una vez, tras otra, hasta el cansancio, llenándome de culpa por no parar a tiempo la maquina de repeticiones en la que te estabas o te estaba yo convirtiendo, no mas por lo que alguien llamo el egoísmo de la complacencia con la que me llenabas, aunque sospecho que no lo hacías con esa intención sino que mas bien lo hacías para agradarme, como esa vez en el parque Bustamante donde me repetiste de memoria como repite el catequismo un niño toda una charla sobre el comportamiento religioso de algunos de nuestros amigos cuando pasamos frente a una iglesia, o esa otra vez en el metro que tu amiga repitió mi teoría sobre la humedad que producen esos ventiladores malditos que largan agua en pleno verano, y me viste con orgullo de saberte la lección cuando tu amiga me decía que vos le habías dicho eso, y otra vez poner play pero ahora escuchándome en stereo en la voz de tu amiga pero sabiendo que eras vos la que estaba detrás de la lección aprendida, como repetir la tabla del nueve para que la maestra se sienta feliz de que esta enseñando correctamente y vos a recibir el premio.
Si vos vivías para ser mi espejo queriendo mostrar una imagen de mi que perfectamente sabias que mi inseguridad no vería jamás, pues vos en tu afán por que yo me creyera un poco mas el cuento te vestías de mi, para que yo me viera, mas yo me escondía de vos para verte a vos actuar pero negándome a encontrarme en eso que yo sabia que no era verdad, pues yo me conozco y se quien soy, pero vos insistías en mi, y se que me fui resignando hasta perderme completamente en vos para encontrarme a mi mismo todos los días sabiendo que un día de tantos, esa imagen del espejo saltaría para tomarme por el cuello y reclamarme porque deje que todo llegara hasta allí. Pero ¿Qué es la imagen sin el espejo y el espejo sin imagen? De que sirve al final el uno sin el otro, ¿no son acaso complemento? Porque decime ¿Qué hace un espejo solo colgado en la pared? ¿Qué utilidad tiene? Servirá para adorno, pero si no tiene imagen por delante que mostrar será un pobre espejo solitario, triste y abandonado que se inclinara en busca de un vanidoso que se plante frente a él a acomodarse la corbata, o arreglase el pelo, o alguien que solo por la inercia misma de verse nada en especial solo verse se detenga unos segundos y luego siga de largo, o se vea el perfil derecho luego el izquierdo, se toque el pelo y se valla, pero ¿no es así feliz el espejo? Si total para eso fue creado para alimentar la vanidad de la bruja del cuento, o el mono que se quiere ver y desea que el espejo
le mienta, pero el espejo está feliz con el cliente recurrente, el que depende de el, el adicto, el de todos los días y así el fulano de imagen recurrente y el espejo serán complemento y felicidad, ying y yang, Benitín y Eneas, o agua y aceite, día y noche, bondad y maldad habitando una misma persona, necesarias y dependientes una de la otra para vivir, para existir, encontrado su razón de ser en el ser del otro, así que quizá la imagen nunca saltaría sino que se resignaría a entender que necesita de ese espejo para vivir, para sentir, para ser, y es que aunque me conozco de memoria necesito ese acto recurrente y obligatorio de pararme frente al espejo todos los días para verme y saber que ambos continuamos allí igual que ayer, y con la esperanza de que sea así mañana, y mi dulce adicción se fue haciendo cada vez mas recurrente, llegando a ser cliente frecuente y el espejo y yo uno solo.
Y así fui cayendo de apoco en el letargo de ir lentamente aceptando la idea de que al fin y al cabo necesitaba yo tanto del espejo, como el espejo de mi, y comencé a acostumbrarme a lo que el me ofrecía en su dulce e ingenua imagen.
Quizá fue que al principio esa maquina de repeticiones me asusto, como se asusta la gente cuando graba su voz y la escucha por primera vez, y tras esa sonrisa nerviosa y cara de asombro o susto pregunta - ¿esa es mi voz? – pregunta que viene cuando de golpe se sorprende con la voz que no conocía, esa que es la misma, la que siempre tuvo y oyeron todos menos el, hasta que de apoco se va acostumbrando y entiende que tiene que aceptarla pues no le queda más opción, pues es su voz, amenos que quiera fingirla, pero su verdadera voz siempre estará allí detrás del disfraz con que quiere camuflarla, pero le guste o no es su voz y deberá aceptarla.
Y eso fuimos, yo de nuevo poniendo Rec y grabando, y vos poniendo play y repitiendo, yo asustado y vos segura repitiendo, hasta aceptarlo, hasta acostumbrarme, hasta tomarle el gusto a la voz y a la maquina, al espejo y la imagen, a vos y a mi bautizando de amor ese ir y venir de palabras y pensamientos, de mis lecciones y vos repitiendo orgullosa la tabla del nueve, de los te amo y de los te extraño, de mis chistes y tus risas, hasta romper el espejo, hasta desgastar la cinta de grabación, hasta que la muerte separe, o solo quizá hasta que nos dure.
Si vos vivías para ser mi espejo queriendo mostrar una imagen de mi que perfectamente sabias que mi inseguridad no vería jamás, pues vos en tu afán por que yo me creyera un poco mas el cuento te vestías de mi, para que yo me viera, mas yo me escondía de vos para verte a vos actuar pero negándome a encontrarme en eso que yo sabia que no era verdad, pues yo me conozco y se quien soy, pero vos insistías en mi, y se que me fui resignando hasta perderme completamente en vos para encontrarme a mi mismo todos los días sabiendo que un día de tantos, esa imagen del espejo saltaría para tomarme por el cuello y reclamarme porque deje que todo llegara hasta allí. Pero ¿Qué es la imagen sin el espejo y el espejo sin imagen? De que sirve al final el uno sin el otro, ¿no son acaso complemento? Porque decime ¿Qué hace un espejo solo colgado en la pared? ¿Qué utilidad tiene? Servirá para adorno, pero si no tiene imagen por delante que mostrar será un pobre espejo solitario, triste y abandonado que se inclinara en busca de un vanidoso que se plante frente a él a acomodarse la corbata, o arreglase el pelo, o alguien que solo por la inercia misma de verse nada en especial solo verse se detenga unos segundos y luego siga de largo, o se vea el perfil derecho luego el izquierdo, se toque el pelo y se valla, pero ¿no es así feliz el espejo? Si total para eso fue creado para alimentar la vanidad de la bruja del cuento, o el mono que se quiere ver y desea que el espejo
le mienta, pero el espejo está feliz con el cliente recurrente, el que depende de el, el adicto, el de todos los días y así el fulano de imagen recurrente y el espejo serán complemento y felicidad, ying y yang, Benitín y Eneas, o agua y aceite, día y noche, bondad y maldad habitando una misma persona, necesarias y dependientes una de la otra para vivir, para existir, encontrado su razón de ser en el ser del otro, así que quizá la imagen nunca saltaría sino que se resignaría a entender que necesita de ese espejo para vivir, para sentir, para ser, y es que aunque me conozco de memoria necesito ese acto recurrente y obligatorio de pararme frente al espejo todos los días para verme y saber que ambos continuamos allí igual que ayer, y con la esperanza de que sea así mañana, y mi dulce adicción se fue haciendo cada vez mas recurrente, llegando a ser cliente frecuente y el espejo y yo uno solo.
Y así fui cayendo de apoco en el letargo de ir lentamente aceptando la idea de que al fin y al cabo necesitaba yo tanto del espejo, como el espejo de mi, y comencé a acostumbrarme a lo que el me ofrecía en su dulce e ingenua imagen.
Quizá fue que al principio esa maquina de repeticiones me asusto, como se asusta la gente cuando graba su voz y la escucha por primera vez, y tras esa sonrisa nerviosa y cara de asombro o susto pregunta - ¿esa es mi voz? – pregunta que viene cuando de golpe se sorprende con la voz que no conocía, esa que es la misma, la que siempre tuvo y oyeron todos menos el, hasta que de apoco se va acostumbrando y entiende que tiene que aceptarla pues no le queda más opción, pues es su voz, amenos que quiera fingirla, pero su verdadera voz siempre estará allí detrás del disfraz con que quiere camuflarla, pero le guste o no es su voz y deberá aceptarla.
Y eso fuimos, yo de nuevo poniendo Rec y grabando, y vos poniendo play y repitiendo, yo asustado y vos segura repitiendo, hasta aceptarlo, hasta acostumbrarme, hasta tomarle el gusto a la voz y a la maquina, al espejo y la imagen, a vos y a mi bautizando de amor ese ir y venir de palabras y pensamientos, de mis lecciones y vos repitiendo orgullosa la tabla del nueve, de los te amo y de los te extraño, de mis chistes y tus risas, hasta romper el espejo, hasta desgastar la cinta de grabación, hasta que la muerte separe, o solo quizá hasta que nos dure.
Primer capitulo
Me levanto y me visto para salir a buscar lo mismo que busco aquí, y te busco entre mis ausencias, en la oscuridad de mi vida, en la noche en la que vivo noctámbulo y adicto, y como no buscarte si se extraña todo, desde tu cabellera rebelde y terca como vos, ese pelo que es una tarea imposible para cualquier hebilla, pinché, o como quiera llamársele a lo que intente mantenerlo sujeto (y tu que te veías tan bien con el pelo recogido).
Como también es imposible no olvidarse de aquellas caminatas estúpidas que por solo complacer a tu orgullo no íbamos en autobús donde la gente normal viaja, pero nosotros nunca fuimos normales porque nada entre nosotros fue normal, como eso de tomarse de la mano, que con tus inseguridades y con mis prejuicios obviábamos hacer, pero nos rozábamos los dedos para sentir la mano del otro, hasta el día aquel que dejamos de negarnos y pusimos los complejos a un lado y nos tomamos de la mano y fuimos normales por unos minutos, aunque para nosotros tomarnos de la mano nunca fue normal, y te sentías orgullosa de vencer tus inseguridades y yo me sentía orgulloso de que me vieran con vos (eso que siempre llame sentido de pertenencia ahora era patente en mi)
Y te acordaras aun de aquellas charlas en distintas plazas y parques, esas que siempre terminaban en risas, pues era imposible hablar en serio con vos porque para vos la vida era eso, risas, y mientras vos te distraías yo trataba de darte un beso en el cuello que siempre me negabas como siempre me negaste ese beso en la estación del tren, o tus pies que nunca me dejaste acariciar, quizá era por eso que insistía tanto, pero a cambio ibas dándome besos improvisados y cortos eso si, porque odiabas los besos largos así como el romanticismo y la miel que a veces chorreábamos pero negamos siempre. Y lo que para la gente era normal pa´ nosotros motivo de risas, y entendimos sin explicaciones que hay que llamar con un nombre las cosas para saber a que nos referimos, porque amor, no es mas que un nombre para eso que te mantiene atento de la otra persona, te amo, te quiero, te necesito y todas esas curcilerias no son mas que disfrazar de palabras lo que brota del ser mas intimo para esa persona que te roba el aliento o te lo devuelve en todo caso, como rozar mi cara con la tuya y sentir como tu respiración se estrellaba en mi como una llovizna de esperanzas, como una leve brisa que soplaba en mi boca y mi nariz mientras yo respiraba vida, ilusión, y ganas y vos esbozabas una leve sonrisa que terminaba en un beso con los ojos abiertos para ver que era a vos a quien besaba, para ver tus ojos decir te amo mientras tu boca era el lugar perfecto donde morían los besos que en un deseo habían nacido temprano en la mañana.
Jamás voy a entender como el mismo tiempo con vos se gastaba tan rápido y en tu ausencia se niega a irse, y se gasta como un reloj de arena mojada, hasta eh sospechado que vos te llevabas mi tiempo, y que una de esas cosas raras de la vida hacia que al fusionar tu vida y la mía en el mismo espacio se consumiera tan rápido aunque solo fuera para nosotros dos y nada mas, porque el mundo continuaba sin nosotros y nunca nadie nos lo dijo, ni tampoco queríamos enterarnos porque para nosotros solo eran planes de irnos a puerto Montt o a Buenos Aires, o los sueños de un café, un bar, o de solo vivir lejos huyendo hasta de nosotros mismos.
Te acordarás como hablabas conmigo tantos temas al mismo tiempo, y tus manos volando como un par de palomas en la plaza de armas, y esa manera tuya de hablar con todo el cuerpo, con tu expresión de actriz, tu sueño frustrado, creo te gustaba llamar la atención de la gente de esta manera, pero jamás me di cuenta si la gente nos veía pues mis ojos eran cautivados por vos, al punto que en esos ataques de masoquismo recorría como hoy los lugares donde habíamos estado para ver si te encontraba, e iba descubriendo cosas que no vi antes, y cuantas veces me senté en un banco a esperarte sabiendo bien que no ibas a llegar y me he dedicado a buscarte en cada mujer que pasa por ahí, como aquella que paso un día al lado mío con ese perfume que vos usabas y me lleno de recuerdos la nariz, y abrase la fragancia los segundos que el viento me lo permitió y queriendo abrasarte a vos allí mismo en la salida del hospital ese que no se bien que hacia ahí, termine abrasando la realidad de tu ausencia y con las manos vacías me lleve a la boca un cigarrillo y lo fumé así como el destino se fumo los sueños y lo que quedo se esfumo como ese humo y se desvaneció como el perfume ajeno que llevaba esa mujer.
Y me asalta por momentos el recuerdo cuando planeábamos tener hijos, claro que la razón me llevaba a pensar si seria justo tal cosa pues entre mi dislexia y tu déficit atencional llegábamos a la conclusión de que se criarían solos o que ellos nos terminarían criando a nosotros y reíamos, siempre risas, y hoy, y míráme hoy sin risa alguna camino entre compañía de Jesús y huérfanos (1) que ironía, pues ni tengo la compañía del uno, pero si me siento con la ausencia que hace el nombre de los otros, y no se bien porque sigo esperando quizá un telegrama de esos que llegaban llenos de esperanza y ocurrencia, será porque me acostumbre tanto a vos que termine siendo adicto y dependiente de cada detalle tuyo, de cada caricia, de cada momento, de cada encuentro improvisado, de cada palabra, y me quede con tantas caricias en las manos buscando materializarse en tu cuerpo y en la boca tantos besos con tu nombre y apellido, tu apellido europeo ese que decías no rimaba con el mío que es tan común como tomar té en la once (2) .
Y ese café que nunca quisiste tomarte conmigo me lo tomo hoy en un bar del paseo Ahumada donde camino intentando esconderme entre tanta gente tratando de ser normal y de convencer a la razón lo que el corazón se niega a creer, el bobo (3) piensa que vas llegar tarde como siempre lo hacías, porque me hacías esperar hasta el enojo, pero llegabas y te plantabas ahí con es sonrisa, tus manos en las espalda haciendo movimiento de niña, un beso, un te amo y una escusa nueva cada día que hasta pensé escribir un libro con todas las historias que me contabas y otra vez risas, otra vez tu cuerpo hablando y tus manos de nuevo volando, y yo soñando con llevarte a mi casa aunque nunca me atreví a pedírtelo por miedo al rechazo, o quizá para no romperte el sueño de vestirte de blanco como soñabas y alardeabas tanto, porque no querías ser como la prima aquella que vivía deprimida porque el príncipe se le convirtió en sapo y el sueño en desvelo y pesadilla como ahora me toca a mi, sueño y desvelo pesadilla y sapo.
Y entre huérfanos, compañía de Jesús y Ahumada, soledad y ausencia te busco y me pregunto si fue verdad todo esto, si es verdad que exististe o solo fue la invención de mi necesidad de amar así de esta manera, o solo somos personajes de algún escritor hijo de puta lleno de romanticismo, que empezó a escribir de nuestras vidas y se le acabo la tinta y dejo nuestra historia a medias o solo le alcanzo para escribir el primer capitulo.
1. calles de Santiago Chile
2. once tipo merienda que se como en chile
3. bobo es un juego de cómo se le llama al corazón en Argentina y bobo por tonto
Como también es imposible no olvidarse de aquellas caminatas estúpidas que por solo complacer a tu orgullo no íbamos en autobús donde la gente normal viaja, pero nosotros nunca fuimos normales porque nada entre nosotros fue normal, como eso de tomarse de la mano, que con tus inseguridades y con mis prejuicios obviábamos hacer, pero nos rozábamos los dedos para sentir la mano del otro, hasta el día aquel que dejamos de negarnos y pusimos los complejos a un lado y nos tomamos de la mano y fuimos normales por unos minutos, aunque para nosotros tomarnos de la mano nunca fue normal, y te sentías orgullosa de vencer tus inseguridades y yo me sentía orgulloso de que me vieran con vos (eso que siempre llame sentido de pertenencia ahora era patente en mi)
Y te acordaras aun de aquellas charlas en distintas plazas y parques, esas que siempre terminaban en risas, pues era imposible hablar en serio con vos porque para vos la vida era eso, risas, y mientras vos te distraías yo trataba de darte un beso en el cuello que siempre me negabas como siempre me negaste ese beso en la estación del tren, o tus pies que nunca me dejaste acariciar, quizá era por eso que insistía tanto, pero a cambio ibas dándome besos improvisados y cortos eso si, porque odiabas los besos largos así como el romanticismo y la miel que a veces chorreábamos pero negamos siempre. Y lo que para la gente era normal pa´ nosotros motivo de risas, y entendimos sin explicaciones que hay que llamar con un nombre las cosas para saber a que nos referimos, porque amor, no es mas que un nombre para eso que te mantiene atento de la otra persona, te amo, te quiero, te necesito y todas esas curcilerias no son mas que disfrazar de palabras lo que brota del ser mas intimo para esa persona que te roba el aliento o te lo devuelve en todo caso, como rozar mi cara con la tuya y sentir como tu respiración se estrellaba en mi como una llovizna de esperanzas, como una leve brisa que soplaba en mi boca y mi nariz mientras yo respiraba vida, ilusión, y ganas y vos esbozabas una leve sonrisa que terminaba en un beso con los ojos abiertos para ver que era a vos a quien besaba, para ver tus ojos decir te amo mientras tu boca era el lugar perfecto donde morían los besos que en un deseo habían nacido temprano en la mañana.
Jamás voy a entender como el mismo tiempo con vos se gastaba tan rápido y en tu ausencia se niega a irse, y se gasta como un reloj de arena mojada, hasta eh sospechado que vos te llevabas mi tiempo, y que una de esas cosas raras de la vida hacia que al fusionar tu vida y la mía en el mismo espacio se consumiera tan rápido aunque solo fuera para nosotros dos y nada mas, porque el mundo continuaba sin nosotros y nunca nadie nos lo dijo, ni tampoco queríamos enterarnos porque para nosotros solo eran planes de irnos a puerto Montt o a Buenos Aires, o los sueños de un café, un bar, o de solo vivir lejos huyendo hasta de nosotros mismos.
Te acordarás como hablabas conmigo tantos temas al mismo tiempo, y tus manos volando como un par de palomas en la plaza de armas, y esa manera tuya de hablar con todo el cuerpo, con tu expresión de actriz, tu sueño frustrado, creo te gustaba llamar la atención de la gente de esta manera, pero jamás me di cuenta si la gente nos veía pues mis ojos eran cautivados por vos, al punto que en esos ataques de masoquismo recorría como hoy los lugares donde habíamos estado para ver si te encontraba, e iba descubriendo cosas que no vi antes, y cuantas veces me senté en un banco a esperarte sabiendo bien que no ibas a llegar y me he dedicado a buscarte en cada mujer que pasa por ahí, como aquella que paso un día al lado mío con ese perfume que vos usabas y me lleno de recuerdos la nariz, y abrase la fragancia los segundos que el viento me lo permitió y queriendo abrasarte a vos allí mismo en la salida del hospital ese que no se bien que hacia ahí, termine abrasando la realidad de tu ausencia y con las manos vacías me lleve a la boca un cigarrillo y lo fumé así como el destino se fumo los sueños y lo que quedo se esfumo como ese humo y se desvaneció como el perfume ajeno que llevaba esa mujer.
Y me asalta por momentos el recuerdo cuando planeábamos tener hijos, claro que la razón me llevaba a pensar si seria justo tal cosa pues entre mi dislexia y tu déficit atencional llegábamos a la conclusión de que se criarían solos o que ellos nos terminarían criando a nosotros y reíamos, siempre risas, y hoy, y míráme hoy sin risa alguna camino entre compañía de Jesús y huérfanos (1) que ironía, pues ni tengo la compañía del uno, pero si me siento con la ausencia que hace el nombre de los otros, y no se bien porque sigo esperando quizá un telegrama de esos que llegaban llenos de esperanza y ocurrencia, será porque me acostumbre tanto a vos que termine siendo adicto y dependiente de cada detalle tuyo, de cada caricia, de cada momento, de cada encuentro improvisado, de cada palabra, y me quede con tantas caricias en las manos buscando materializarse en tu cuerpo y en la boca tantos besos con tu nombre y apellido, tu apellido europeo ese que decías no rimaba con el mío que es tan común como tomar té en la once (2) .
Y ese café que nunca quisiste tomarte conmigo me lo tomo hoy en un bar del paseo Ahumada donde camino intentando esconderme entre tanta gente tratando de ser normal y de convencer a la razón lo que el corazón se niega a creer, el bobo (3) piensa que vas llegar tarde como siempre lo hacías, porque me hacías esperar hasta el enojo, pero llegabas y te plantabas ahí con es sonrisa, tus manos en las espalda haciendo movimiento de niña, un beso, un te amo y una escusa nueva cada día que hasta pensé escribir un libro con todas las historias que me contabas y otra vez risas, otra vez tu cuerpo hablando y tus manos de nuevo volando, y yo soñando con llevarte a mi casa aunque nunca me atreví a pedírtelo por miedo al rechazo, o quizá para no romperte el sueño de vestirte de blanco como soñabas y alardeabas tanto, porque no querías ser como la prima aquella que vivía deprimida porque el príncipe se le convirtió en sapo y el sueño en desvelo y pesadilla como ahora me toca a mi, sueño y desvelo pesadilla y sapo.
Y entre huérfanos, compañía de Jesús y Ahumada, soledad y ausencia te busco y me pregunto si fue verdad todo esto, si es verdad que exististe o solo fue la invención de mi necesidad de amar así de esta manera, o solo somos personajes de algún escritor hijo de puta lleno de romanticismo, que empezó a escribir de nuestras vidas y se le acabo la tinta y dejo nuestra historia a medias o solo le alcanzo para escribir el primer capitulo.
1. calles de Santiago Chile
2. once tipo merienda que se como en chile
3. bobo es un juego de cómo se le llama al corazón en Argentina y bobo por tonto
La niña traviesa
Detrás de tus ojos descansa tu esencia, allí duerme esa niña que sale a jugar, duermen también tus sueños, duerme tu deseo, duerme esa mujer que sostienes con fuerza
y sostienen tus sueños dos manos hermosas que vuelan al viento como un par de gaviotas cuando te pónes a hablar.
Allí detrás de tus ojos duerme en silencio el mas simple deseo y maquinás lo sueños que quieres llegar a alcanzar.
Y los años que pasan y no se detienen, más la niña traviesa quiere salir a jugar, ella no entiende razones, ella no entiende que el tiempo a uno los mata y a otros los hace mas fuertes, más en ti se hace mas fuerte el anhelo de llegar, no mueren los sueños, no mueren las ganas, solo mueren los días cuando te llevas la niña y tú ya no estas.
y sostienen tus sueños dos manos hermosas que vuelan al viento como un par de gaviotas cuando te pónes a hablar.
Allí detrás de tus ojos duerme en silencio el mas simple deseo y maquinás lo sueños que quieres llegar a alcanzar.
Y los años que pasan y no se detienen, más la niña traviesa quiere salir a jugar, ella no entiende razones, ella no entiende que el tiempo a uno los mata y a otros los hace mas fuertes, más en ti se hace mas fuerte el anhelo de llegar, no mueren los sueños, no mueren las ganas, solo mueren los días cuando te llevas la niña y tú ya no estas.
lunes
la mañana gris
La mañana es gris, -es verano,- no importa la mañana es gris, frente a él un vacío inmenso en su mirada que contempla llena de esperanza, de ganas, un vacío. En su mente, los conocimientos teológicos aparecen como fantasmas, desde pequeño lo llevaron a la iglesia, aunque para el solo era un sermón que no terminaba de entender, un coro conformado por mujeres gordas vestidas con ropas largas y hombres que apretaban los ojos cerrados mientras cantaban i see the Lord con gran efusión moviéndose de un lado a otro llevando el ritmo y un sonoro aleluya al mejor estilo góspel, un predicador igual de gordo con anillo y reloj de oro tan grandes como sus dientes que mostraba a todos en la puerta de la first Baptist church de su natal Mississippi sonriendo tras haber dado el sermón dominical. Pero no era eso precisamente lo que estaba en la mente de Louis, sino las únicas palabras que quizá el sintió personales de aquel predicador, fue el día que su madre murió, palabras a manera de consuelo y con vos de mensaje aprendido -solo el Señor sabe cuántos son nuestros días en la tierra, en su mano están-.
Su madre hizo lo mejor para él antes de morir y procuro dejarlo bien instruido, nueve años de enseñanza intensiva, ella creyó que hizo lo mejor, siempre le enseño lo inferior que podía ser por su piel oscura y por su condición de esclavo, porque aunque hace mucho ya que sus antepasados llegaron al país de los sueños en barco para trabajar el algodón, ella seguía pensando como tal, quizá lo hacía para protegerlo, quizá era su forma de amarlo y que el pobre Louis no se ilusionara queriendo alcanzar las blancas estrellas que para él, por ser de un color contrario estaban negadas, -nunca sueñes, nunca desees, nunca nada-.
Su infancia fue eso, una negación absoluta de todo, el síndrome de la pulga en la caja de fósforos, el elefante atado al poste, filosofía circense de vida que se trasmite de generación en generación.
Louis se negaba a si mismo inconcientemente la sola idea de triunfar, porque al mas minio deseo brotaban las palabras de su santa madre que eran el techo el suelo y las paredes de la cajita de fósforos en la que ha vivido siempre, su síndrome fosforiano lo devolvía constantemente “a la realidad”, “a la sensatez” a ser simplemente Louis, acompañado claro esta de sus fracasos al hombro, espalda y todo el resto de su cuerpo.
Louis se preguntaba si el otro Louis, el gran Louis acompañado de su melódico instrumento de viento vivió en verdad la vie´n rose, o solo sería también en blanco y negro, porque sabido de todos es que para la querida Edith no fue mas que un gran éxito, ¿sería lo mismo para el otro Louis? De quien llevaba el nombre por el obsesivo fanatismo de su padre por el músico, ¿habría emulado Louis solamente eso? Un éxito de ventas y nada más, y en sus noches vendrían a molestarlo los fantasmas de su oscuridad como le ocurría a nuestro Louis, ¿sería totalmente así una vida color de rosa? No, pensaba, somos todos una raza condenada desde Cam a ser menospreciados como su madre le instruía, (y de nuevo el pensamiento teológico).
Louis quiso ser basquetbolista, pero su madre le dijo que no era suficiente la altura, quiso ser doctor pero su madre le dijo que no estaba a la altura, quiso ser un campeón de los cien metros planos como el otro Luis, pero no fue porque nunca partió de la salida y hoy frente a sus ojos no hay una pista de 100 metros planos sino un abismo de dos mil que lo espera con los brazos abiertos, mientras el desea cerrar los ojos por ultima vez , esta cansado de cerrarlos y pesar en que aun puede ser actor (su máximo sueño), claro que el dice que es actor y se jacta con orgullo de haber participado en aquella película famosa que gano un oscar, aunque su participación no durara mas de quince segundos en una escena donde los actores principales van discutiendo en la calle – ves, ese soy yo- dice en el momento que se ve un hombre tirado en el suelo todo cubierto de periódico, si apenas se le ven los pies, y con orgullo dice –no moví los pies para interpretar a un vagabundo muerto, eso le pone dramatismo a la escena- con suerte alguien se fija en algo de utilería cuando aquel dialogo que sostienen los protagonistas es la clave para desatar el enredo de la tan afamada película, Louis lo sabe, pero busca algo a que aferrarse, para no solamente aferrarse al aparato que lo baja desde el techo para limpiar las ventanas de los edificios de Los Ángeles donde se ah radicado, allí ensaya, y espera que lo llamen para el próximo casting, pero no más, hoy solo espera romper el miedo, ese mismo que lo mantiene con vida, porque toda su vida fue una cobardía sostenida por miedos, hoy por primera vez no será un cobarde, esta vez saldrá de la cajita, se dará cuenta que ya no esta atado al poste, saltara al abismo, (ojala hubiese tenido el mismo coraje para enfrentar la vida así como ahora va a enfrentar la muerte), se coloca en la cornisa del edificio, se encomienda a Dios y se pregunta si en el calendario se des hoja su ultimo día en las manos del Señor, también piensa ¿para cuando abra los ojos veré al Señor? con la música de fondo (en su mente claro esta, porque está no es una película) finalmente salta, el viento golpea su cara con tanta intensidad, por fin siente algo de adrenalina en su vida, por fin un poco de emoción, el suelo se acerca y el corazón late mas y mas fuerte cada vez, cierra los ojos apretándolos como un integrante mas del coro esperado el golpe, lleva el ritmo…
Un momento, abre los ojos, no ve al Señor, ve el despertador, abrió los ojos para darse cuenta que todo fue un sueño, que nada es verdad, que todo sigue igual antes, que hay que levantarse en un rato para no llegar tarde al trabajo, en el cual esta bajo amenaza -la próxima vez que llegues tarde te vas-, que sigue siendo el mismo y que la mañana es gris, pero es verano, no importa las mañanas de Louis siempre gris.
Su madre hizo lo mejor para él antes de morir y procuro dejarlo bien instruido, nueve años de enseñanza intensiva, ella creyó que hizo lo mejor, siempre le enseño lo inferior que podía ser por su piel oscura y por su condición de esclavo, porque aunque hace mucho ya que sus antepasados llegaron al país de los sueños en barco para trabajar el algodón, ella seguía pensando como tal, quizá lo hacía para protegerlo, quizá era su forma de amarlo y que el pobre Louis no se ilusionara queriendo alcanzar las blancas estrellas que para él, por ser de un color contrario estaban negadas, -nunca sueñes, nunca desees, nunca nada-.
Su infancia fue eso, una negación absoluta de todo, el síndrome de la pulga en la caja de fósforos, el elefante atado al poste, filosofía circense de vida que se trasmite de generación en generación.
Louis se negaba a si mismo inconcientemente la sola idea de triunfar, porque al mas minio deseo brotaban las palabras de su santa madre que eran el techo el suelo y las paredes de la cajita de fósforos en la que ha vivido siempre, su síndrome fosforiano lo devolvía constantemente “a la realidad”, “a la sensatez” a ser simplemente Louis, acompañado claro esta de sus fracasos al hombro, espalda y todo el resto de su cuerpo.
Louis se preguntaba si el otro Louis, el gran Louis acompañado de su melódico instrumento de viento vivió en verdad la vie´n rose, o solo sería también en blanco y negro, porque sabido de todos es que para la querida Edith no fue mas que un gran éxito, ¿sería lo mismo para el otro Louis? De quien llevaba el nombre por el obsesivo fanatismo de su padre por el músico, ¿habría emulado Louis solamente eso? Un éxito de ventas y nada más, y en sus noches vendrían a molestarlo los fantasmas de su oscuridad como le ocurría a nuestro Louis, ¿sería totalmente así una vida color de rosa? No, pensaba, somos todos una raza condenada desde Cam a ser menospreciados como su madre le instruía, (y de nuevo el pensamiento teológico).
Louis quiso ser basquetbolista, pero su madre le dijo que no era suficiente la altura, quiso ser doctor pero su madre le dijo que no estaba a la altura, quiso ser un campeón de los cien metros planos como el otro Luis, pero no fue porque nunca partió de la salida y hoy frente a sus ojos no hay una pista de 100 metros planos sino un abismo de dos mil que lo espera con los brazos abiertos, mientras el desea cerrar los ojos por ultima vez , esta cansado de cerrarlos y pesar en que aun puede ser actor (su máximo sueño), claro que el dice que es actor y se jacta con orgullo de haber participado en aquella película famosa que gano un oscar, aunque su participación no durara mas de quince segundos en una escena donde los actores principales van discutiendo en la calle – ves, ese soy yo- dice en el momento que se ve un hombre tirado en el suelo todo cubierto de periódico, si apenas se le ven los pies, y con orgullo dice –no moví los pies para interpretar a un vagabundo muerto, eso le pone dramatismo a la escena- con suerte alguien se fija en algo de utilería cuando aquel dialogo que sostienen los protagonistas es la clave para desatar el enredo de la tan afamada película, Louis lo sabe, pero busca algo a que aferrarse, para no solamente aferrarse al aparato que lo baja desde el techo para limpiar las ventanas de los edificios de Los Ángeles donde se ah radicado, allí ensaya, y espera que lo llamen para el próximo casting, pero no más, hoy solo espera romper el miedo, ese mismo que lo mantiene con vida, porque toda su vida fue una cobardía sostenida por miedos, hoy por primera vez no será un cobarde, esta vez saldrá de la cajita, se dará cuenta que ya no esta atado al poste, saltara al abismo, (ojala hubiese tenido el mismo coraje para enfrentar la vida así como ahora va a enfrentar la muerte), se coloca en la cornisa del edificio, se encomienda a Dios y se pregunta si en el calendario se des hoja su ultimo día en las manos del Señor, también piensa ¿para cuando abra los ojos veré al Señor? con la música de fondo (en su mente claro esta, porque está no es una película) finalmente salta, el viento golpea su cara con tanta intensidad, por fin siente algo de adrenalina en su vida, por fin un poco de emoción, el suelo se acerca y el corazón late mas y mas fuerte cada vez, cierra los ojos apretándolos como un integrante mas del coro esperado el golpe, lleva el ritmo…
Un momento, abre los ojos, no ve al Señor, ve el despertador, abrió los ojos para darse cuenta que todo fue un sueño, que nada es verdad, que todo sigue igual antes, que hay que levantarse en un rato para no llegar tarde al trabajo, en el cual esta bajo amenaza -la próxima vez que llegues tarde te vas-, que sigue siendo el mismo y que la mañana es gris, pero es verano, no importa las mañanas de Louis siempre gris.
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