lunes

la mañana gris

La mañana es gris, -es verano,- no importa la mañana es gris, frente a él un vacío inmenso en su mirada que contempla llena de esperanza, de ganas, un vacío. En su mente, los conocimientos teológicos aparecen como fantasmas, desde pequeño lo llevaron a la iglesia, aunque para el solo era un sermón que no terminaba de entender, un coro conformado por mujeres gordas vestidas con ropas largas y hombres que apretaban los ojos cerrados mientras cantaban i see the Lord con gran efusión moviéndose de un lado a otro llevando el ritmo y un sonoro aleluya al mejor estilo góspel, un predicador igual de gordo con anillo y reloj de oro tan grandes como sus dientes que mostraba a todos en la puerta de la first Baptist church de su natal Mississippi sonriendo tras haber dado el sermón dominical. Pero no era eso precisamente lo que estaba en la mente de Louis, sino las únicas palabras que quizá el sintió personales de aquel predicador, fue el día que su madre murió, palabras a manera de consuelo y con vos de mensaje aprendido -solo el Señor sabe cuántos son nuestros días en la tierra, en su mano están-.
Su madre hizo lo mejor para él antes de morir y procuro dejarlo bien instruido, nueve años de enseñanza intensiva, ella creyó que hizo lo mejor, siempre le enseño lo inferior que podía ser por su piel oscura y por su condición de esclavo, porque aunque hace mucho ya que sus antepasados llegaron al país de los sueños en barco para trabajar el algodón, ella seguía pensando como tal, quizá lo hacía para protegerlo, quizá era su forma de amarlo y que el pobre Louis no se ilusionara queriendo alcanzar las blancas estrellas que para él, por ser de un color contrario estaban negadas, -nunca sueñes, nunca desees, nunca nada-.
Su infancia fue eso, una negación absoluta de todo, el síndrome de la pulga en la caja de fósforos, el elefante atado al poste, filosofía circense de vida que se trasmite de generación en generación.
Louis se negaba a si mismo inconcientemente la sola idea de triunfar, porque al mas minio deseo brotaban las palabras de su santa madre que eran el techo el suelo y las paredes de la cajita de fósforos en la que ha vivido siempre, su síndrome fosforiano lo devolvía constantemente “a la realidad”, “a la sensatez” a ser simplemente Louis, acompañado claro esta de sus fracasos al hombro, espalda y todo el resto de su cuerpo.
Louis se preguntaba si el otro Louis, el gran Louis acompañado de su melódico instrumento de viento vivió en verdad la vie´n rose, o solo sería también en blanco y negro, porque sabido de todos es que para la querida Edith no fue mas que un gran éxito, ¿sería lo mismo para el otro Louis? De quien llevaba el nombre por el obsesivo fanatismo de su padre por el músico, ¿habría emulado Louis solamente eso? Un éxito de ventas y nada más, y en sus noches vendrían a molestarlo los fantasmas de su oscuridad como le ocurría a nuestro Louis, ¿sería totalmente así una vida color de rosa? No, pensaba, somos todos una raza condenada desde Cam a ser menospreciados como su madre le instruía, (y de nuevo el pensamiento teológico).
Louis quiso ser basquetbolista, pero su madre le dijo que no era suficiente la altura, quiso ser doctor pero su madre le dijo que no estaba a la altura, quiso ser un campeón de los cien metros planos como el otro Luis, pero no fue porque nunca partió de la salida y hoy frente a sus ojos no hay una pista de 100 metros planos sino un abismo de dos mil que lo espera con los brazos abiertos, mientras el desea cerrar los ojos por ultima vez , esta cansado de cerrarlos y pesar en que aun puede ser actor (su máximo sueño), claro que el dice que es actor y se jacta con orgullo de haber participado en aquella película famosa que gano un oscar, aunque su participación no durara mas de quince segundos en una escena donde los actores principales van discutiendo en la calle – ves, ese soy yo- dice en el momento que se ve un hombre tirado en el suelo todo cubierto de periódico, si apenas se le ven los pies, y con orgullo dice –no moví los pies para interpretar a un vagabundo muerto, eso le pone dramatismo a la escena- con suerte alguien se fija en algo de utilería cuando aquel dialogo que sostienen los protagonistas es la clave para desatar el enredo de la tan afamada película, Louis lo sabe, pero busca algo a que aferrarse, para no solamente aferrarse al aparato que lo baja desde el techo para limpiar las ventanas de los edificios de Los Ángeles donde se ah radicado, allí ensaya, y espera que lo llamen para el próximo casting, pero no más, hoy solo espera romper el miedo, ese mismo que lo mantiene con vida, porque toda su vida fue una cobardía sostenida por miedos, hoy por primera vez no será un cobarde, esta vez saldrá de la cajita, se dará cuenta que ya no esta atado al poste, saltara al abismo, (ojala hubiese tenido el mismo coraje para enfrentar la vida así como ahora va a enfrentar la muerte), se coloca en la cornisa del edificio, se encomienda a Dios y se pregunta si en el calendario se des hoja su ultimo día en las manos del Señor, también piensa ¿para cuando abra los ojos veré al Señor? con la música de fondo (en su mente claro esta, porque está no es una película) finalmente salta, el viento golpea su cara con tanta intensidad, por fin siente algo de adrenalina en su vida, por fin un poco de emoción, el suelo se acerca y el corazón late mas y mas fuerte cada vez, cierra los ojos apretándolos como un integrante mas del coro esperado el golpe, lleva el ritmo…
Un momento, abre los ojos, no ve al Señor, ve el despertador, abrió los ojos para darse cuenta que todo fue un sueño, que nada es verdad, que todo sigue igual antes, que hay que levantarse en un rato para no llegar tarde al trabajo, en el cual esta bajo amenaza -la próxima vez que llegues tarde te vas-, que sigue siendo el mismo y que la mañana es gris, pero es verano, no importa las mañanas de Louis siempre gris.

No hay comentarios:

Publicar un comentario