tu noche no es mi noche, tu noche y mi noche son noches distintas aunque sea la misma luna que nos mira.
Tu noche es risas ahogadas en tragos amargos de mentiras que sostienes con verdades que inventas en el mismo momento que mientes, tu noche es ese pañuelo de amargura que guardas en el velador junto a tu cama que entibia la humedad del cuerpo que no es tuyo ni es mío.
Tu noche es noche y la mía es día porque vivir de noche es día para los que morfeo visita con brazos de Venus del Milo sin brazos, y sin piernas, y porque el reloj así lo dijo.
Tu noche es ausencia (la mía) mi noche es presencia (la tuya).
Tu noche es noche de bodas y tu luna luna de miel
mi noche es cuarto menguante en cuatro paredes olor a tabaco y una maquina de escribir
jueves
mira si fueramos iguales
Mira si fuéramos iguales, compartiríamos el mismo gusto por el color morado, tomaríamos leche por las mañanas o simplemente un te sin azúcar.
Si fuéramos iguales compartiríamos la pasión por river plate, los escritos de Julio Cortazar o veríamos sex and the city los domingos por la noche, compartiríamos el gusto por la comida agridulce o bien condimentada.
Si fuéramos iguales yo encendería dos cigarrillos en lugar de fumarme uno clandestinamente, si fuéremos iguales hablaríamos las mismas cosas, pensaríamos lo mismo, si fuéramos iguales comeríamos una sopaipilla de la calle, o torta frita
Vestiríamos los mismos colores y comprar un regalo seria mas sencillo
Si fuéramos iguales nos consumiría la rutina, seria recorrerme a mi en una caricia, seria besar la imagen del espejo, hablarme a mi mismo en un eco espantoso de repeticiones de mis mismas palabras y pensamientos, y yo, viviría conmigo y vos con vos.
Si fuéramos iguales, nos perderíamos la aventura de conocernos diariamente, eso de ir descubriendo lo diferente, y nos privaríamos de ver algo nuevo.
Si fuéramos iguales seria obsesivamente aburrido no estar atento a lo diferente, por eso que bueno que lo único que tenemos en común es este amor enfermo que nos mantiene atados con el deseo de llegar a viejos diciendo con asombro aun no término de conocerte.
Si fuéramos iguales compartiríamos la pasión por river plate, los escritos de Julio Cortazar o veríamos sex and the city los domingos por la noche, compartiríamos el gusto por la comida agridulce o bien condimentada.
Si fuéramos iguales yo encendería dos cigarrillos en lugar de fumarme uno clandestinamente, si fuéremos iguales hablaríamos las mismas cosas, pensaríamos lo mismo, si fuéramos iguales comeríamos una sopaipilla de la calle, o torta frita
Vestiríamos los mismos colores y comprar un regalo seria mas sencillo
Si fuéramos iguales nos consumiría la rutina, seria recorrerme a mi en una caricia, seria besar la imagen del espejo, hablarme a mi mismo en un eco espantoso de repeticiones de mis mismas palabras y pensamientos, y yo, viviría conmigo y vos con vos.
Si fuéramos iguales, nos perderíamos la aventura de conocernos diariamente, eso de ir descubriendo lo diferente, y nos privaríamos de ver algo nuevo.
Si fuéramos iguales seria obsesivamente aburrido no estar atento a lo diferente, por eso que bueno que lo único que tenemos en común es este amor enfermo que nos mantiene atados con el deseo de llegar a viejos diciendo con asombro aun no término de conocerte.
Capitulo 2 (El espejo)
Necesitamos llamar las cosas por nombre por las mismas inseguridades típicas del ser humano, esa curiosidad metafísica de querer conocer el origen de todo, el porque de todo, y el nombre de todo, y ahí nos ves desde niños poniendo en aprietos a los padres preguntando cuanta idiotez se nos viene a la mente, pero en materia de amor, ahí si que tenemos dudas y todos somos sin excepción alguna curiosos e ignorantes, y lo peor vulnerables. Si, es que nadie se escapa de eso, eso que alguien llamo el mal que padecemos todos los humanos, eso no es mas que... una perdida de tiempo, para que sigo leyendo esto que es una perdida de tiempo, cuando perfectamente se que es lo que para nosotros dos fue el amor, o lo que llamamos amor, no fue acaso un mero espejo cargado de repeticiones, no fue mas que verme a mi mismo, esa imagen que a diario veo frente a mi solo que del lado opuesto de lo que la gente ve, no fue mas que un puro reflejo de sensaciones, frases, palabras y gestos, porque en cada momento podía escuchar como un eco que resonaba en mis oídos las palabras que había dicho yo antes, quizá un día atrás, quizá esa misma tarde, quizá toda la vida, siempre volvían, era verme a mi mismo en cada gesto, cada beso, cada sensación en la que nos íbamos hundiendo, y yo pretendía no ver para no creer aunque no era necesario pues las palabras iban y venían como un boomerang que partía de mi boca y morían en mis oídos, e ignoraba en mi razón para no creer que tarde o temprano el espejo otra vez frente a mí me mostraría que la realidad y la verdad no se pueden callar ni negar porque la razón siempre es mas fuerte, y ahí va de nuevo, como ponerme frente a una grabadora a poner mis palabras en vos, para que vos me las repitieras presionando el Rec. en una charla que yo iniciaba y Play en otra que vos terminabas, y hacías de tu autoría las bromas, las frases, todo, y verte a vos frente a mi no era mas que una representación de lo que yo intentaba huir para no atreverme a ver quien era yo mismo, pero que vos te encargabas de hacerlo como un espejo con la imagen que yo intentaba maquillar y que vos en tu ingenuidad me ponías una vez, tras otra, hasta el cansancio, llenándome de culpa por no parar a tiempo la maquina de repeticiones en la que te estabas o te estaba yo convirtiendo, no mas por lo que alguien llamo el egoísmo de la complacencia con la que me llenabas, aunque sospecho que no lo hacías con esa intención sino que mas bien lo hacías para agradarme, como esa vez en el parque Bustamante donde me repetiste de memoria como repite el catequismo un niño toda una charla sobre el comportamiento religioso de algunos de nuestros amigos cuando pasamos frente a una iglesia, o esa otra vez en el metro que tu amiga repitió mi teoría sobre la humedad que producen esos ventiladores malditos que largan agua en pleno verano, y me viste con orgullo de saberte la lección cuando tu amiga me decía que vos le habías dicho eso, y otra vez poner play pero ahora escuchándome en stereo en la voz de tu amiga pero sabiendo que eras vos la que estaba detrás de la lección aprendida, como repetir la tabla del nueve para que la maestra se sienta feliz de que esta enseñando correctamente y vos a recibir el premio.
Si vos vivías para ser mi espejo queriendo mostrar una imagen de mi que perfectamente sabias que mi inseguridad no vería jamás, pues vos en tu afán por que yo me creyera un poco mas el cuento te vestías de mi, para que yo me viera, mas yo me escondía de vos para verte a vos actuar pero negándome a encontrarme en eso que yo sabia que no era verdad, pues yo me conozco y se quien soy, pero vos insistías en mi, y se que me fui resignando hasta perderme completamente en vos para encontrarme a mi mismo todos los días sabiendo que un día de tantos, esa imagen del espejo saltaría para tomarme por el cuello y reclamarme porque deje que todo llegara hasta allí. Pero ¿Qué es la imagen sin el espejo y el espejo sin imagen? De que sirve al final el uno sin el otro, ¿no son acaso complemento? Porque decime ¿Qué hace un espejo solo colgado en la pared? ¿Qué utilidad tiene? Servirá para adorno, pero si no tiene imagen por delante que mostrar será un pobre espejo solitario, triste y abandonado que se inclinara en busca de un vanidoso que se plante frente a él a acomodarse la corbata, o arreglase el pelo, o alguien que solo por la inercia misma de verse nada en especial solo verse se detenga unos segundos y luego siga de largo, o se vea el perfil derecho luego el izquierdo, se toque el pelo y se valla, pero ¿no es así feliz el espejo? Si total para eso fue creado para alimentar la vanidad de la bruja del cuento, o el mono que se quiere ver y desea que el espejo
le mienta, pero el espejo está feliz con el cliente recurrente, el que depende de el, el adicto, el de todos los días y así el fulano de imagen recurrente y el espejo serán complemento y felicidad, ying y yang, Benitín y Eneas, o agua y aceite, día y noche, bondad y maldad habitando una misma persona, necesarias y dependientes una de la otra para vivir, para existir, encontrado su razón de ser en el ser del otro, así que quizá la imagen nunca saltaría sino que se resignaría a entender que necesita de ese espejo para vivir, para sentir, para ser, y es que aunque me conozco de memoria necesito ese acto recurrente y obligatorio de pararme frente al espejo todos los días para verme y saber que ambos continuamos allí igual que ayer, y con la esperanza de que sea así mañana, y mi dulce adicción se fue haciendo cada vez mas recurrente, llegando a ser cliente frecuente y el espejo y yo uno solo.
Y así fui cayendo de apoco en el letargo de ir lentamente aceptando la idea de que al fin y al cabo necesitaba yo tanto del espejo, como el espejo de mi, y comencé a acostumbrarme a lo que el me ofrecía en su dulce e ingenua imagen.
Quizá fue que al principio esa maquina de repeticiones me asusto, como se asusta la gente cuando graba su voz y la escucha por primera vez, y tras esa sonrisa nerviosa y cara de asombro o susto pregunta - ¿esa es mi voz? – pregunta que viene cuando de golpe se sorprende con la voz que no conocía, esa que es la misma, la que siempre tuvo y oyeron todos menos el, hasta que de apoco se va acostumbrando y entiende que tiene que aceptarla pues no le queda más opción, pues es su voz, amenos que quiera fingirla, pero su verdadera voz siempre estará allí detrás del disfraz con que quiere camuflarla, pero le guste o no es su voz y deberá aceptarla.
Y eso fuimos, yo de nuevo poniendo Rec y grabando, y vos poniendo play y repitiendo, yo asustado y vos segura repitiendo, hasta aceptarlo, hasta acostumbrarme, hasta tomarle el gusto a la voz y a la maquina, al espejo y la imagen, a vos y a mi bautizando de amor ese ir y venir de palabras y pensamientos, de mis lecciones y vos repitiendo orgullosa la tabla del nueve, de los te amo y de los te extraño, de mis chistes y tus risas, hasta romper el espejo, hasta desgastar la cinta de grabación, hasta que la muerte separe, o solo quizá hasta que nos dure.
Si vos vivías para ser mi espejo queriendo mostrar una imagen de mi que perfectamente sabias que mi inseguridad no vería jamás, pues vos en tu afán por que yo me creyera un poco mas el cuento te vestías de mi, para que yo me viera, mas yo me escondía de vos para verte a vos actuar pero negándome a encontrarme en eso que yo sabia que no era verdad, pues yo me conozco y se quien soy, pero vos insistías en mi, y se que me fui resignando hasta perderme completamente en vos para encontrarme a mi mismo todos los días sabiendo que un día de tantos, esa imagen del espejo saltaría para tomarme por el cuello y reclamarme porque deje que todo llegara hasta allí. Pero ¿Qué es la imagen sin el espejo y el espejo sin imagen? De que sirve al final el uno sin el otro, ¿no son acaso complemento? Porque decime ¿Qué hace un espejo solo colgado en la pared? ¿Qué utilidad tiene? Servirá para adorno, pero si no tiene imagen por delante que mostrar será un pobre espejo solitario, triste y abandonado que se inclinara en busca de un vanidoso que se plante frente a él a acomodarse la corbata, o arreglase el pelo, o alguien que solo por la inercia misma de verse nada en especial solo verse se detenga unos segundos y luego siga de largo, o se vea el perfil derecho luego el izquierdo, se toque el pelo y se valla, pero ¿no es así feliz el espejo? Si total para eso fue creado para alimentar la vanidad de la bruja del cuento, o el mono que se quiere ver y desea que el espejo
le mienta, pero el espejo está feliz con el cliente recurrente, el que depende de el, el adicto, el de todos los días y así el fulano de imagen recurrente y el espejo serán complemento y felicidad, ying y yang, Benitín y Eneas, o agua y aceite, día y noche, bondad y maldad habitando una misma persona, necesarias y dependientes una de la otra para vivir, para existir, encontrado su razón de ser en el ser del otro, así que quizá la imagen nunca saltaría sino que se resignaría a entender que necesita de ese espejo para vivir, para sentir, para ser, y es que aunque me conozco de memoria necesito ese acto recurrente y obligatorio de pararme frente al espejo todos los días para verme y saber que ambos continuamos allí igual que ayer, y con la esperanza de que sea así mañana, y mi dulce adicción se fue haciendo cada vez mas recurrente, llegando a ser cliente frecuente y el espejo y yo uno solo.
Y así fui cayendo de apoco en el letargo de ir lentamente aceptando la idea de que al fin y al cabo necesitaba yo tanto del espejo, como el espejo de mi, y comencé a acostumbrarme a lo que el me ofrecía en su dulce e ingenua imagen.
Quizá fue que al principio esa maquina de repeticiones me asusto, como se asusta la gente cuando graba su voz y la escucha por primera vez, y tras esa sonrisa nerviosa y cara de asombro o susto pregunta - ¿esa es mi voz? – pregunta que viene cuando de golpe se sorprende con la voz que no conocía, esa que es la misma, la que siempre tuvo y oyeron todos menos el, hasta que de apoco se va acostumbrando y entiende que tiene que aceptarla pues no le queda más opción, pues es su voz, amenos que quiera fingirla, pero su verdadera voz siempre estará allí detrás del disfraz con que quiere camuflarla, pero le guste o no es su voz y deberá aceptarla.
Y eso fuimos, yo de nuevo poniendo Rec y grabando, y vos poniendo play y repitiendo, yo asustado y vos segura repitiendo, hasta aceptarlo, hasta acostumbrarme, hasta tomarle el gusto a la voz y a la maquina, al espejo y la imagen, a vos y a mi bautizando de amor ese ir y venir de palabras y pensamientos, de mis lecciones y vos repitiendo orgullosa la tabla del nueve, de los te amo y de los te extraño, de mis chistes y tus risas, hasta romper el espejo, hasta desgastar la cinta de grabación, hasta que la muerte separe, o solo quizá hasta que nos dure.
Primer capitulo
Me levanto y me visto para salir a buscar lo mismo que busco aquí, y te busco entre mis ausencias, en la oscuridad de mi vida, en la noche en la que vivo noctámbulo y adicto, y como no buscarte si se extraña todo, desde tu cabellera rebelde y terca como vos, ese pelo que es una tarea imposible para cualquier hebilla, pinché, o como quiera llamársele a lo que intente mantenerlo sujeto (y tu que te veías tan bien con el pelo recogido).
Como también es imposible no olvidarse de aquellas caminatas estúpidas que por solo complacer a tu orgullo no íbamos en autobús donde la gente normal viaja, pero nosotros nunca fuimos normales porque nada entre nosotros fue normal, como eso de tomarse de la mano, que con tus inseguridades y con mis prejuicios obviábamos hacer, pero nos rozábamos los dedos para sentir la mano del otro, hasta el día aquel que dejamos de negarnos y pusimos los complejos a un lado y nos tomamos de la mano y fuimos normales por unos minutos, aunque para nosotros tomarnos de la mano nunca fue normal, y te sentías orgullosa de vencer tus inseguridades y yo me sentía orgulloso de que me vieran con vos (eso que siempre llame sentido de pertenencia ahora era patente en mi)
Y te acordaras aun de aquellas charlas en distintas plazas y parques, esas que siempre terminaban en risas, pues era imposible hablar en serio con vos porque para vos la vida era eso, risas, y mientras vos te distraías yo trataba de darte un beso en el cuello que siempre me negabas como siempre me negaste ese beso en la estación del tren, o tus pies que nunca me dejaste acariciar, quizá era por eso que insistía tanto, pero a cambio ibas dándome besos improvisados y cortos eso si, porque odiabas los besos largos así como el romanticismo y la miel que a veces chorreábamos pero negamos siempre. Y lo que para la gente era normal pa´ nosotros motivo de risas, y entendimos sin explicaciones que hay que llamar con un nombre las cosas para saber a que nos referimos, porque amor, no es mas que un nombre para eso que te mantiene atento de la otra persona, te amo, te quiero, te necesito y todas esas curcilerias no son mas que disfrazar de palabras lo que brota del ser mas intimo para esa persona que te roba el aliento o te lo devuelve en todo caso, como rozar mi cara con la tuya y sentir como tu respiración se estrellaba en mi como una llovizna de esperanzas, como una leve brisa que soplaba en mi boca y mi nariz mientras yo respiraba vida, ilusión, y ganas y vos esbozabas una leve sonrisa que terminaba en un beso con los ojos abiertos para ver que era a vos a quien besaba, para ver tus ojos decir te amo mientras tu boca era el lugar perfecto donde morían los besos que en un deseo habían nacido temprano en la mañana.
Jamás voy a entender como el mismo tiempo con vos se gastaba tan rápido y en tu ausencia se niega a irse, y se gasta como un reloj de arena mojada, hasta eh sospechado que vos te llevabas mi tiempo, y que una de esas cosas raras de la vida hacia que al fusionar tu vida y la mía en el mismo espacio se consumiera tan rápido aunque solo fuera para nosotros dos y nada mas, porque el mundo continuaba sin nosotros y nunca nadie nos lo dijo, ni tampoco queríamos enterarnos porque para nosotros solo eran planes de irnos a puerto Montt o a Buenos Aires, o los sueños de un café, un bar, o de solo vivir lejos huyendo hasta de nosotros mismos.
Te acordarás como hablabas conmigo tantos temas al mismo tiempo, y tus manos volando como un par de palomas en la plaza de armas, y esa manera tuya de hablar con todo el cuerpo, con tu expresión de actriz, tu sueño frustrado, creo te gustaba llamar la atención de la gente de esta manera, pero jamás me di cuenta si la gente nos veía pues mis ojos eran cautivados por vos, al punto que en esos ataques de masoquismo recorría como hoy los lugares donde habíamos estado para ver si te encontraba, e iba descubriendo cosas que no vi antes, y cuantas veces me senté en un banco a esperarte sabiendo bien que no ibas a llegar y me he dedicado a buscarte en cada mujer que pasa por ahí, como aquella que paso un día al lado mío con ese perfume que vos usabas y me lleno de recuerdos la nariz, y abrase la fragancia los segundos que el viento me lo permitió y queriendo abrasarte a vos allí mismo en la salida del hospital ese que no se bien que hacia ahí, termine abrasando la realidad de tu ausencia y con las manos vacías me lleve a la boca un cigarrillo y lo fumé así como el destino se fumo los sueños y lo que quedo se esfumo como ese humo y se desvaneció como el perfume ajeno que llevaba esa mujer.
Y me asalta por momentos el recuerdo cuando planeábamos tener hijos, claro que la razón me llevaba a pensar si seria justo tal cosa pues entre mi dislexia y tu déficit atencional llegábamos a la conclusión de que se criarían solos o que ellos nos terminarían criando a nosotros y reíamos, siempre risas, y hoy, y míráme hoy sin risa alguna camino entre compañía de Jesús y huérfanos (1) que ironía, pues ni tengo la compañía del uno, pero si me siento con la ausencia que hace el nombre de los otros, y no se bien porque sigo esperando quizá un telegrama de esos que llegaban llenos de esperanza y ocurrencia, será porque me acostumbre tanto a vos que termine siendo adicto y dependiente de cada detalle tuyo, de cada caricia, de cada momento, de cada encuentro improvisado, de cada palabra, y me quede con tantas caricias en las manos buscando materializarse en tu cuerpo y en la boca tantos besos con tu nombre y apellido, tu apellido europeo ese que decías no rimaba con el mío que es tan común como tomar té en la once (2) .
Y ese café que nunca quisiste tomarte conmigo me lo tomo hoy en un bar del paseo Ahumada donde camino intentando esconderme entre tanta gente tratando de ser normal y de convencer a la razón lo que el corazón se niega a creer, el bobo (3) piensa que vas llegar tarde como siempre lo hacías, porque me hacías esperar hasta el enojo, pero llegabas y te plantabas ahí con es sonrisa, tus manos en las espalda haciendo movimiento de niña, un beso, un te amo y una escusa nueva cada día que hasta pensé escribir un libro con todas las historias que me contabas y otra vez risas, otra vez tu cuerpo hablando y tus manos de nuevo volando, y yo soñando con llevarte a mi casa aunque nunca me atreví a pedírtelo por miedo al rechazo, o quizá para no romperte el sueño de vestirte de blanco como soñabas y alardeabas tanto, porque no querías ser como la prima aquella que vivía deprimida porque el príncipe se le convirtió en sapo y el sueño en desvelo y pesadilla como ahora me toca a mi, sueño y desvelo pesadilla y sapo.
Y entre huérfanos, compañía de Jesús y Ahumada, soledad y ausencia te busco y me pregunto si fue verdad todo esto, si es verdad que exististe o solo fue la invención de mi necesidad de amar así de esta manera, o solo somos personajes de algún escritor hijo de puta lleno de romanticismo, que empezó a escribir de nuestras vidas y se le acabo la tinta y dejo nuestra historia a medias o solo le alcanzo para escribir el primer capitulo.
1. calles de Santiago Chile
2. once tipo merienda que se como en chile
3. bobo es un juego de cómo se le llama al corazón en Argentina y bobo por tonto
Como también es imposible no olvidarse de aquellas caminatas estúpidas que por solo complacer a tu orgullo no íbamos en autobús donde la gente normal viaja, pero nosotros nunca fuimos normales porque nada entre nosotros fue normal, como eso de tomarse de la mano, que con tus inseguridades y con mis prejuicios obviábamos hacer, pero nos rozábamos los dedos para sentir la mano del otro, hasta el día aquel que dejamos de negarnos y pusimos los complejos a un lado y nos tomamos de la mano y fuimos normales por unos minutos, aunque para nosotros tomarnos de la mano nunca fue normal, y te sentías orgullosa de vencer tus inseguridades y yo me sentía orgulloso de que me vieran con vos (eso que siempre llame sentido de pertenencia ahora era patente en mi)
Y te acordaras aun de aquellas charlas en distintas plazas y parques, esas que siempre terminaban en risas, pues era imposible hablar en serio con vos porque para vos la vida era eso, risas, y mientras vos te distraías yo trataba de darte un beso en el cuello que siempre me negabas como siempre me negaste ese beso en la estación del tren, o tus pies que nunca me dejaste acariciar, quizá era por eso que insistía tanto, pero a cambio ibas dándome besos improvisados y cortos eso si, porque odiabas los besos largos así como el romanticismo y la miel que a veces chorreábamos pero negamos siempre. Y lo que para la gente era normal pa´ nosotros motivo de risas, y entendimos sin explicaciones que hay que llamar con un nombre las cosas para saber a que nos referimos, porque amor, no es mas que un nombre para eso que te mantiene atento de la otra persona, te amo, te quiero, te necesito y todas esas curcilerias no son mas que disfrazar de palabras lo que brota del ser mas intimo para esa persona que te roba el aliento o te lo devuelve en todo caso, como rozar mi cara con la tuya y sentir como tu respiración se estrellaba en mi como una llovizna de esperanzas, como una leve brisa que soplaba en mi boca y mi nariz mientras yo respiraba vida, ilusión, y ganas y vos esbozabas una leve sonrisa que terminaba en un beso con los ojos abiertos para ver que era a vos a quien besaba, para ver tus ojos decir te amo mientras tu boca era el lugar perfecto donde morían los besos que en un deseo habían nacido temprano en la mañana.
Jamás voy a entender como el mismo tiempo con vos se gastaba tan rápido y en tu ausencia se niega a irse, y se gasta como un reloj de arena mojada, hasta eh sospechado que vos te llevabas mi tiempo, y que una de esas cosas raras de la vida hacia que al fusionar tu vida y la mía en el mismo espacio se consumiera tan rápido aunque solo fuera para nosotros dos y nada mas, porque el mundo continuaba sin nosotros y nunca nadie nos lo dijo, ni tampoco queríamos enterarnos porque para nosotros solo eran planes de irnos a puerto Montt o a Buenos Aires, o los sueños de un café, un bar, o de solo vivir lejos huyendo hasta de nosotros mismos.
Te acordarás como hablabas conmigo tantos temas al mismo tiempo, y tus manos volando como un par de palomas en la plaza de armas, y esa manera tuya de hablar con todo el cuerpo, con tu expresión de actriz, tu sueño frustrado, creo te gustaba llamar la atención de la gente de esta manera, pero jamás me di cuenta si la gente nos veía pues mis ojos eran cautivados por vos, al punto que en esos ataques de masoquismo recorría como hoy los lugares donde habíamos estado para ver si te encontraba, e iba descubriendo cosas que no vi antes, y cuantas veces me senté en un banco a esperarte sabiendo bien que no ibas a llegar y me he dedicado a buscarte en cada mujer que pasa por ahí, como aquella que paso un día al lado mío con ese perfume que vos usabas y me lleno de recuerdos la nariz, y abrase la fragancia los segundos que el viento me lo permitió y queriendo abrasarte a vos allí mismo en la salida del hospital ese que no se bien que hacia ahí, termine abrasando la realidad de tu ausencia y con las manos vacías me lleve a la boca un cigarrillo y lo fumé así como el destino se fumo los sueños y lo que quedo se esfumo como ese humo y se desvaneció como el perfume ajeno que llevaba esa mujer.
Y me asalta por momentos el recuerdo cuando planeábamos tener hijos, claro que la razón me llevaba a pensar si seria justo tal cosa pues entre mi dislexia y tu déficit atencional llegábamos a la conclusión de que se criarían solos o que ellos nos terminarían criando a nosotros y reíamos, siempre risas, y hoy, y míráme hoy sin risa alguna camino entre compañía de Jesús y huérfanos (1) que ironía, pues ni tengo la compañía del uno, pero si me siento con la ausencia que hace el nombre de los otros, y no se bien porque sigo esperando quizá un telegrama de esos que llegaban llenos de esperanza y ocurrencia, será porque me acostumbre tanto a vos que termine siendo adicto y dependiente de cada detalle tuyo, de cada caricia, de cada momento, de cada encuentro improvisado, de cada palabra, y me quede con tantas caricias en las manos buscando materializarse en tu cuerpo y en la boca tantos besos con tu nombre y apellido, tu apellido europeo ese que decías no rimaba con el mío que es tan común como tomar té en la once (2) .
Y ese café que nunca quisiste tomarte conmigo me lo tomo hoy en un bar del paseo Ahumada donde camino intentando esconderme entre tanta gente tratando de ser normal y de convencer a la razón lo que el corazón se niega a creer, el bobo (3) piensa que vas llegar tarde como siempre lo hacías, porque me hacías esperar hasta el enojo, pero llegabas y te plantabas ahí con es sonrisa, tus manos en las espalda haciendo movimiento de niña, un beso, un te amo y una escusa nueva cada día que hasta pensé escribir un libro con todas las historias que me contabas y otra vez risas, otra vez tu cuerpo hablando y tus manos de nuevo volando, y yo soñando con llevarte a mi casa aunque nunca me atreví a pedírtelo por miedo al rechazo, o quizá para no romperte el sueño de vestirte de blanco como soñabas y alardeabas tanto, porque no querías ser como la prima aquella que vivía deprimida porque el príncipe se le convirtió en sapo y el sueño en desvelo y pesadilla como ahora me toca a mi, sueño y desvelo pesadilla y sapo.
Y entre huérfanos, compañía de Jesús y Ahumada, soledad y ausencia te busco y me pregunto si fue verdad todo esto, si es verdad que exististe o solo fue la invención de mi necesidad de amar así de esta manera, o solo somos personajes de algún escritor hijo de puta lleno de romanticismo, que empezó a escribir de nuestras vidas y se le acabo la tinta y dejo nuestra historia a medias o solo le alcanzo para escribir el primer capitulo.
1. calles de Santiago Chile
2. once tipo merienda que se como en chile
3. bobo es un juego de cómo se le llama al corazón en Argentina y bobo por tonto
La niña traviesa
Detrás de tus ojos descansa tu esencia, allí duerme esa niña que sale a jugar, duermen también tus sueños, duerme tu deseo, duerme esa mujer que sostienes con fuerza
y sostienen tus sueños dos manos hermosas que vuelan al viento como un par de gaviotas cuando te pónes a hablar.
Allí detrás de tus ojos duerme en silencio el mas simple deseo y maquinás lo sueños que quieres llegar a alcanzar.
Y los años que pasan y no se detienen, más la niña traviesa quiere salir a jugar, ella no entiende razones, ella no entiende que el tiempo a uno los mata y a otros los hace mas fuertes, más en ti se hace mas fuerte el anhelo de llegar, no mueren los sueños, no mueren las ganas, solo mueren los días cuando te llevas la niña y tú ya no estas.
y sostienen tus sueños dos manos hermosas que vuelan al viento como un par de gaviotas cuando te pónes a hablar.
Allí detrás de tus ojos duerme en silencio el mas simple deseo y maquinás lo sueños que quieres llegar a alcanzar.
Y los años que pasan y no se detienen, más la niña traviesa quiere salir a jugar, ella no entiende razones, ella no entiende que el tiempo a uno los mata y a otros los hace mas fuertes, más en ti se hace mas fuerte el anhelo de llegar, no mueren los sueños, no mueren las ganas, solo mueren los días cuando te llevas la niña y tú ya no estas.
lunes
la mañana gris
La mañana es gris, -es verano,- no importa la mañana es gris, frente a él un vacío inmenso en su mirada que contempla llena de esperanza, de ganas, un vacío. En su mente, los conocimientos teológicos aparecen como fantasmas, desde pequeño lo llevaron a la iglesia, aunque para el solo era un sermón que no terminaba de entender, un coro conformado por mujeres gordas vestidas con ropas largas y hombres que apretaban los ojos cerrados mientras cantaban i see the Lord con gran efusión moviéndose de un lado a otro llevando el ritmo y un sonoro aleluya al mejor estilo góspel, un predicador igual de gordo con anillo y reloj de oro tan grandes como sus dientes que mostraba a todos en la puerta de la first Baptist church de su natal Mississippi sonriendo tras haber dado el sermón dominical. Pero no era eso precisamente lo que estaba en la mente de Louis, sino las únicas palabras que quizá el sintió personales de aquel predicador, fue el día que su madre murió, palabras a manera de consuelo y con vos de mensaje aprendido -solo el Señor sabe cuántos son nuestros días en la tierra, en su mano están-.
Su madre hizo lo mejor para él antes de morir y procuro dejarlo bien instruido, nueve años de enseñanza intensiva, ella creyó que hizo lo mejor, siempre le enseño lo inferior que podía ser por su piel oscura y por su condición de esclavo, porque aunque hace mucho ya que sus antepasados llegaron al país de los sueños en barco para trabajar el algodón, ella seguía pensando como tal, quizá lo hacía para protegerlo, quizá era su forma de amarlo y que el pobre Louis no se ilusionara queriendo alcanzar las blancas estrellas que para él, por ser de un color contrario estaban negadas, -nunca sueñes, nunca desees, nunca nada-.
Su infancia fue eso, una negación absoluta de todo, el síndrome de la pulga en la caja de fósforos, el elefante atado al poste, filosofía circense de vida que se trasmite de generación en generación.
Louis se negaba a si mismo inconcientemente la sola idea de triunfar, porque al mas minio deseo brotaban las palabras de su santa madre que eran el techo el suelo y las paredes de la cajita de fósforos en la que ha vivido siempre, su síndrome fosforiano lo devolvía constantemente “a la realidad”, “a la sensatez” a ser simplemente Louis, acompañado claro esta de sus fracasos al hombro, espalda y todo el resto de su cuerpo.
Louis se preguntaba si el otro Louis, el gran Louis acompañado de su melódico instrumento de viento vivió en verdad la vie´n rose, o solo sería también en blanco y negro, porque sabido de todos es que para la querida Edith no fue mas que un gran éxito, ¿sería lo mismo para el otro Louis? De quien llevaba el nombre por el obsesivo fanatismo de su padre por el músico, ¿habría emulado Louis solamente eso? Un éxito de ventas y nada más, y en sus noches vendrían a molestarlo los fantasmas de su oscuridad como le ocurría a nuestro Louis, ¿sería totalmente así una vida color de rosa? No, pensaba, somos todos una raza condenada desde Cam a ser menospreciados como su madre le instruía, (y de nuevo el pensamiento teológico).
Louis quiso ser basquetbolista, pero su madre le dijo que no era suficiente la altura, quiso ser doctor pero su madre le dijo que no estaba a la altura, quiso ser un campeón de los cien metros planos como el otro Luis, pero no fue porque nunca partió de la salida y hoy frente a sus ojos no hay una pista de 100 metros planos sino un abismo de dos mil que lo espera con los brazos abiertos, mientras el desea cerrar los ojos por ultima vez , esta cansado de cerrarlos y pesar en que aun puede ser actor (su máximo sueño), claro que el dice que es actor y se jacta con orgullo de haber participado en aquella película famosa que gano un oscar, aunque su participación no durara mas de quince segundos en una escena donde los actores principales van discutiendo en la calle – ves, ese soy yo- dice en el momento que se ve un hombre tirado en el suelo todo cubierto de periódico, si apenas se le ven los pies, y con orgullo dice –no moví los pies para interpretar a un vagabundo muerto, eso le pone dramatismo a la escena- con suerte alguien se fija en algo de utilería cuando aquel dialogo que sostienen los protagonistas es la clave para desatar el enredo de la tan afamada película, Louis lo sabe, pero busca algo a que aferrarse, para no solamente aferrarse al aparato que lo baja desde el techo para limpiar las ventanas de los edificios de Los Ángeles donde se ah radicado, allí ensaya, y espera que lo llamen para el próximo casting, pero no más, hoy solo espera romper el miedo, ese mismo que lo mantiene con vida, porque toda su vida fue una cobardía sostenida por miedos, hoy por primera vez no será un cobarde, esta vez saldrá de la cajita, se dará cuenta que ya no esta atado al poste, saltara al abismo, (ojala hubiese tenido el mismo coraje para enfrentar la vida así como ahora va a enfrentar la muerte), se coloca en la cornisa del edificio, se encomienda a Dios y se pregunta si en el calendario se des hoja su ultimo día en las manos del Señor, también piensa ¿para cuando abra los ojos veré al Señor? con la música de fondo (en su mente claro esta, porque está no es una película) finalmente salta, el viento golpea su cara con tanta intensidad, por fin siente algo de adrenalina en su vida, por fin un poco de emoción, el suelo se acerca y el corazón late mas y mas fuerte cada vez, cierra los ojos apretándolos como un integrante mas del coro esperado el golpe, lleva el ritmo…
Un momento, abre los ojos, no ve al Señor, ve el despertador, abrió los ojos para darse cuenta que todo fue un sueño, que nada es verdad, que todo sigue igual antes, que hay que levantarse en un rato para no llegar tarde al trabajo, en el cual esta bajo amenaza -la próxima vez que llegues tarde te vas-, que sigue siendo el mismo y que la mañana es gris, pero es verano, no importa las mañanas de Louis siempre gris.
Su madre hizo lo mejor para él antes de morir y procuro dejarlo bien instruido, nueve años de enseñanza intensiva, ella creyó que hizo lo mejor, siempre le enseño lo inferior que podía ser por su piel oscura y por su condición de esclavo, porque aunque hace mucho ya que sus antepasados llegaron al país de los sueños en barco para trabajar el algodón, ella seguía pensando como tal, quizá lo hacía para protegerlo, quizá era su forma de amarlo y que el pobre Louis no se ilusionara queriendo alcanzar las blancas estrellas que para él, por ser de un color contrario estaban negadas, -nunca sueñes, nunca desees, nunca nada-.
Su infancia fue eso, una negación absoluta de todo, el síndrome de la pulga en la caja de fósforos, el elefante atado al poste, filosofía circense de vida que se trasmite de generación en generación.
Louis se negaba a si mismo inconcientemente la sola idea de triunfar, porque al mas minio deseo brotaban las palabras de su santa madre que eran el techo el suelo y las paredes de la cajita de fósforos en la que ha vivido siempre, su síndrome fosforiano lo devolvía constantemente “a la realidad”, “a la sensatez” a ser simplemente Louis, acompañado claro esta de sus fracasos al hombro, espalda y todo el resto de su cuerpo.
Louis se preguntaba si el otro Louis, el gran Louis acompañado de su melódico instrumento de viento vivió en verdad la vie´n rose, o solo sería también en blanco y negro, porque sabido de todos es que para la querida Edith no fue mas que un gran éxito, ¿sería lo mismo para el otro Louis? De quien llevaba el nombre por el obsesivo fanatismo de su padre por el músico, ¿habría emulado Louis solamente eso? Un éxito de ventas y nada más, y en sus noches vendrían a molestarlo los fantasmas de su oscuridad como le ocurría a nuestro Louis, ¿sería totalmente así una vida color de rosa? No, pensaba, somos todos una raza condenada desde Cam a ser menospreciados como su madre le instruía, (y de nuevo el pensamiento teológico).
Louis quiso ser basquetbolista, pero su madre le dijo que no era suficiente la altura, quiso ser doctor pero su madre le dijo que no estaba a la altura, quiso ser un campeón de los cien metros planos como el otro Luis, pero no fue porque nunca partió de la salida y hoy frente a sus ojos no hay una pista de 100 metros planos sino un abismo de dos mil que lo espera con los brazos abiertos, mientras el desea cerrar los ojos por ultima vez , esta cansado de cerrarlos y pesar en que aun puede ser actor (su máximo sueño), claro que el dice que es actor y se jacta con orgullo de haber participado en aquella película famosa que gano un oscar, aunque su participación no durara mas de quince segundos en una escena donde los actores principales van discutiendo en la calle – ves, ese soy yo- dice en el momento que se ve un hombre tirado en el suelo todo cubierto de periódico, si apenas se le ven los pies, y con orgullo dice –no moví los pies para interpretar a un vagabundo muerto, eso le pone dramatismo a la escena- con suerte alguien se fija en algo de utilería cuando aquel dialogo que sostienen los protagonistas es la clave para desatar el enredo de la tan afamada película, Louis lo sabe, pero busca algo a que aferrarse, para no solamente aferrarse al aparato que lo baja desde el techo para limpiar las ventanas de los edificios de Los Ángeles donde se ah radicado, allí ensaya, y espera que lo llamen para el próximo casting, pero no más, hoy solo espera romper el miedo, ese mismo que lo mantiene con vida, porque toda su vida fue una cobardía sostenida por miedos, hoy por primera vez no será un cobarde, esta vez saldrá de la cajita, se dará cuenta que ya no esta atado al poste, saltara al abismo, (ojala hubiese tenido el mismo coraje para enfrentar la vida así como ahora va a enfrentar la muerte), se coloca en la cornisa del edificio, se encomienda a Dios y se pregunta si en el calendario se des hoja su ultimo día en las manos del Señor, también piensa ¿para cuando abra los ojos veré al Señor? con la música de fondo (en su mente claro esta, porque está no es una película) finalmente salta, el viento golpea su cara con tanta intensidad, por fin siente algo de adrenalina en su vida, por fin un poco de emoción, el suelo se acerca y el corazón late mas y mas fuerte cada vez, cierra los ojos apretándolos como un integrante mas del coro esperado el golpe, lleva el ritmo…
Un momento, abre los ojos, no ve al Señor, ve el despertador, abrió los ojos para darse cuenta que todo fue un sueño, que nada es verdad, que todo sigue igual antes, que hay que levantarse en un rato para no llegar tarde al trabajo, en el cual esta bajo amenaza -la próxima vez que llegues tarde te vas-, que sigue siendo el mismo y que la mañana es gris, pero es verano, no importa las mañanas de Louis siempre gris.
jueves
¿Y si cuando decides volver es tarde?
¿Y si cuando decides volver es tarde y las luces ya están apagadas?
¿Y si cuando decides volver descubres que el tiempo inclemente hizo el trabajo del olvido?
¿Y si cuando decides volver te das cuenta que tu fuga fue en vano pero ya no hay vuelta atrás?
¿Y si cuando decides volver te das cuenta que la palabra perdón no es mágica, que no borra la memoria y no cambia los hechos?
¿y si cuando decides volver encuentras el vacío y la ausencia de lo que dejaste?
¿y si cuando decides volver que lo que creías seguro y tuyo ya no lo es?
¿y si cuando decides volver te preguntas quien llorara el tiempo perdido cuando decidiste dejar de ser?
Quizá te des cuenta que lo lloran esos que quedan suspendidos en el tiempo, ese mismo que desperdiciaste, si ese mismo tiempo malgastado y que usaste en vano alguien más lo pago con creces
Y si cuando decides volver te das cuenta que es tarde, vale más que no vuelvas, es mejor darlo por perdido que volver a abrir una herida que jamás vas a sanar
¿Y si cuando decides volver descubres que el tiempo inclemente hizo el trabajo del olvido?
¿Y si cuando decides volver te das cuenta que tu fuga fue en vano pero ya no hay vuelta atrás?
¿Y si cuando decides volver te das cuenta que la palabra perdón no es mágica, que no borra la memoria y no cambia los hechos?
¿y si cuando decides volver encuentras el vacío y la ausencia de lo que dejaste?
¿y si cuando decides volver que lo que creías seguro y tuyo ya no lo es?
¿y si cuando decides volver te preguntas quien llorara el tiempo perdido cuando decidiste dejar de ser?
Quizá te des cuenta que lo lloran esos que quedan suspendidos en el tiempo, ese mismo que desperdiciaste, si ese mismo tiempo malgastado y que usaste en vano alguien más lo pago con creces
Y si cuando decides volver te das cuenta que es tarde, vale más que no vuelvas, es mejor darlo por perdido que volver a abrir una herida que jamás vas a sanar
sábado
Cambio corazón por lavarropa
El clasificado decía: “cambio corazón por lavarropa”, una
mujer sorprendida por el anuncio decidió llamar, el que ofrecía
semejante permuto al oír el interés de la mujer pregunto en que condiciones
estaba su lavarropa, la mujer pensó que como broma era de muy mal gusto y
estúpida, pero de ser verdad era algo macabro ¿Quién ofrecería un corazón como
ofrecer alfajores? Pero ante la insistencia de las condiciones del artefacto se
vio obligada a preguntar ¿Cuál era la
razón por la que quería cambiar un corazón? Mire señora esto quizá a usted no
le interese, pero ya que pregunta y esta interesada creo que es justo que sepa
las razones y las condiciones en que se encuentra el corazón; desde muy pequeño
fui una persona necesitada de afectos, de caricias, de mimos ¿usted entiende lo
que quiero decir? Pero por alguna razón que desconozco tales cosas nunca
estuvieron, es mas tuve que empezar a mostrar un carácter diferente, ya que
decían que eso eran cosas de niñas y los mas atrevidos que eran cosas de
maricones, va a disculpar la palabra pero es así, uno como hombre tiene que
empezar a cargar con el “macho” a muy temprana edad y créame no es para nada
fácil ser hombre de esa manera, en la escuela tuve que cambiar mis libros de
poesía por revistas playboy (por darle un ejemplo) es pesado cargar con eso que
en una oportunidad entrada la adolescencia una novia para un cumpleaños mío me
regalo un oso, de esos de peluche, yo de chico siempre quise uno vio, pero no,
siempre me regalaban autitos, pistolas, soldados o balones de futbol, así que
imagine usted como estaba yo, aparte del gesto de mi novia claro, pero cuando
llegue a casa lo puse en mi cama y cuando mi madre lo vio pensó que yo era
homosexual y para que no fuera a dar al
tacho de basura termino decorando la pieza de mi hermana , digamé señora ¿tiene algo de malo que a un nene le
gusten los ositos de peluche? –supongo que no-
-yo pienso igual-
Mire cuando a los seis años le dije a mi padre que tenía
novia sonrió algo orgulloso, pero no estaba feliz ni orgulloso por mi sino mas
bien por el mismo porque se quitaba el peso que su hijo varón fuera gay; así que eso de los sentimientos se fue
transformando de apoco en algo casi
anormal y comencé yo a ser “un hombre normal”
pero para serle honesto siempre quise amar y cuando digo amar me refiero
a desear alguien a quien poder darle
todo ese sentimiento sin sentir vergüenza.
Pasaron muchos años y un día conocí una mujer que ame
desde el mismo instante en que la vi, era perfecta en todos los sentidos, al
menos eso me pareció a mi, con ella hice a un lado mis complejos, la busque la
conquiste hasta que la enamore, por fin sentía esa libertad de poder decir
hacer y mostrar sin temor alguno. Por un buen tiempo todo iba bien hasta que
empezamos sin darnos cuenta a ir en
direcciones diferente aun estando juntos, sus cambios eran muy notorios su
ausencia aun estando bajo el mismo techo y durmiendo en la misma cama era un frió invierno sin calefacción, al principio pensé que estaba interesada en
alguien mas yo era adicto a su cuerpo, al aroma de su piel al sentir que no solo tenía su cuerpo sino que podía yo
aspirar su alma fundiéndonos en uno solo, y de la nada eso desapareció, de un
día para otro lo que tanto amábamos le parecía a ella una obligación; me llene
de angustia al verla cada vez mas lejos
y todo aquel sueño se convirtió
en pesadilla, su frialdad era
impresionante un día le pregunte que pasaba cual era el problema, me respondió
que no la molestara que estaba cansada, le pedí una razón a sus cambios y dijo
que era un dramático, yo de estúpido me dio por llorar y ella dijo que era
exagerado que parecía una mujer, que las mujeres reclamaban esas cosas, que las
mujeres lloraban por esas cosas que no fuera “mariquita”; yo quise decirle
señora que tenía corazón pero me di cuenta que eso no sirve.
Un día desperté y
tome la decisión más difícil, decidí
terminar con eso que hace mucho había muerto pero que mi corazón inservible no
quería aceptar, desde ese día mi animo cambio me deprimí mucho y descuide
muchas cosas, ayer me di cuenta que tengo mucha ropa sucia y que en este
momento necesito mas un lavarropa que un estúpido corazón.
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