Caminanos tus pasos los que vos conocías bien, tomarse de la mano un desafío, una acto de posesión que de a poco fuimos adoptando como nuestro, como nuestro sentíamos el uno del otro.
A la esperanza de verte llegar a la hora le sobraba el anza y nos llenó la hora y el tiempo que tiene de sobra tiempo nos lo robaba cada sábado o cada jueves o cada lunes o cada uno hacía lo que podía para burlar los días, las horas, los domingos por la tarde dé ausencias varias. Ausencia como me gusta usar esa palabra.
Vos tus dudas, yo mis miedos, vos los motivos yo los pretextos; pero ¿hasta cuándo se ama? Y si me preguntás de libro te digo que son ocho meses de enamorarmiento, de sentir esa necesidad del uno del otro, de la cosquilla en la panza, del pensamiento inundado del otro, del no puedo y no quiero vivir sin vos, después de ocho meses eso se termina y empieza uno a amar. Injusto sería llamar amor a ese embobamiento absurdo lleno de mariposas en la panza porque sabido es de todos que las mariposas no son eternas, que viven un par de días a lo mucho y para vivir en la panza necesitás comida viste, injusto sería llamar amor a un estado de idiotez que no te permite mirar los defectos del otro, ese estado que hasta los retrasos ve lindos, -bueno casi todos porque hay retrasos que aflige- pero que aflicción hay en esos meses sino la de no ver a quién uno anhela.
Que injusto sería amarte así de esa manera absurda, si lo nuestro era un continuo ejercicio de tolerancia, ir y venir, un ajuste de tuerca y aceptaciones hasta que la decision de amar se hizo presente, porque vos te merecías que te amara con la razón y el pensamiento y el corazón y apesar de todos los defectos lo firmamos con las mismas ganas que me despertaba el día que nos íbamos a ver.
Tu miedo a la rutina se fue disipando cuando amamos la rutina, sobretodo la de ir repitiendo las historias, como le dábamos a las mismas historias esas mismas que fuimos creando, las de la infancia, las de la adolescencia, las de los amores fallidos y las nuestras. La rutina de a quien le transpiraba la mano si vos o a mi y sabiendo que era a vos igual lo discutíamos como quien discute de política; y en política nunca nos poníamos de acuerdo hasta que acordamos un domingo de madrugada no hablar de política y hablamos de las cebras que si son negras con blanco o blancas con negro y sin darnos cuenta las mariposas migraron y las convicciones se hacían presente calculando futuros hasta el día que te dije que no creía en futuros, hasta el día que te dije no te prometo amarte toda la vida, pero si prometo amarte hoy, y tus ojos esbozaron un conato de tristeza y un dejo de melancolía, pero siempre es hoy, y hoy pago la cuenta de lo que no se pagó. Hoy, hoy siempre hoy el hoy sin futuros pero infectado de pasados hoy siempre hoy, hoy te sigo amando y podría inventar algun recuerdo falso de un pasado inexistente pero me negaría la oportunidad de extrañarte hoy.
martes
Fragmentos
Dejé de creer en el amor eterno el día que te conocí; no te prometo amararte siempre te dije, pero si te prometo amarte hoy, tus ojos esbozaron un conato de melancolía y un dejo de tristeza, no lo entendiste en ese momento hasta el día que supiste que siempre es hoy.
¿Donde estuviste todo este tiempo? -Dijiste - y entendí que jamás una palabra es cliché cuando viene de quien uno ama.
Y te acercaste a mi con tu vestido negro de lunares blancos que te quedaba tan bien -Abrázame que tengo frio- me dijiste con tu acento extranjero aún cuando era yo el que no nació en tu patria
Que bien le queda ese cuerpo a tu alma
La lluvia no lava solo moja, no se lleva consigo el recuerdo, mas bien los trae a la memoria.
Nunca fui muy inteligente, sobre todo para amar y menos para amar intensamente
Un beso suspendido, un adiós mal pronunciado, una errática decisión, una nube de malos presagios, un velo de duda, un emisario de la muerte, el lado izquierdo de la cama vacío y una almohada de de más
No es que te extrañe tanto, más bien extraño esa parte de mí que no sabía que existía antes de vos
¿Donde estuviste todo este tiempo? -Dijiste - y entendí que jamás una palabra es cliché cuando viene de quien uno ama.
Y te acercaste a mi con tu vestido negro de lunares blancos que te quedaba tan bien -Abrázame que tengo frio- me dijiste con tu acento extranjero aún cuando era yo el que no nació en tu patria
Que bien le queda ese cuerpo a tu alma
La lluvia no lava solo moja, no se lleva consigo el recuerdo, mas bien los trae a la memoria.
Nunca fui muy inteligente, sobre todo para amar y menos para amar intensamente
Un beso suspendido, un adiós mal pronunciado, una errática decisión, una nube de malos presagios, un velo de duda, un emisario de la muerte, el lado izquierdo de la cama vacío y una almohada de de más
No es que te extrañe tanto, más bien extraño esa parte de mí que no sabía que existía antes de vos
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